la salsas Criollita quiere conquistar el paladar cochabambino

opinión/ Desde niño siempre tuvo afición por la cocina, pero en 2012, cuando estaba en Alemania haciendo un voluntariado, confirmó que lo suyo era involucrarse en ese negocio. En ese lejano país, Diego Tejada Saavedra vio que los alemanes eran muy prácticos a la hora de preparar su comida. “Compraban todo casi listo para hacer sus alimentos y demoraban pocos minutos para tenerla lista”.

Pensó que en Bolivia se come bien, pero hacer los platillos típicos lleva mucho tiempo.

Después de analizar mucho, decidió fabricar salsas base para picantes, falso conejo, majadito y hasta papa a la huancaína.

Volvió y emprendió una empresa familiar para elaborar esos productos que le “alivian la vida a las amas de casa y a todos los que les gusta cocinar”.

Las salsas Criollita salieron al mercado hace cuatro años. Son cinco productos elaborados con ingredientes 100 por ciento bolivianos. Las cebollas, los tomates y las hierbas aromáticas son qhochalas y los ajíes chuquisaqueños.

Para satisfacer el exigente paladar cochabambino y boliviano, hay salsas picantes y normales.

Con cada sobre, que tiene 300 mililitros y que alcanza para cocinar seis veces, se puede hacer un picante de pollo o de lengua en menos de una hora.

La base de nuestros platos son las salsas de ají rojo y amarillo. Nosotros les ofrecemos eso”.

Diego dijo que, con mucho “esfuerzo y sacrificio, están ganando” el mercado. Actualmente, ingresaron a los supermercados del país. Prevén exportar a España, Argentina y Estados Unidos, dentro de poco tiempo.

SALSAS DE MESA Uno de los proyectos a corto plazo es lanzar al mercado una gama de salsas de mesa. “Los qhochalas somos consumidores de ese tipo de acompañamientos en las comidas. Llajua, maní y otras no faltan a la hora de comer”, señala el joven empresario.

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