La chola paceña, la mujer que luce su éxito en las polleras

Si uno quiere verlas a través del tiempo, el historiador Fernando Cajías sugiere buscarlas en los cuadros de Melchor María Mercado, en el siglo XVIII. En esos óleos se la ve, entre los personajes paceños, con su pollera larga, plisada y una manta que cubría sus hombros. El pintor la identifica como “chula”, denominativo que durante la época de la Colonia se daba a los mestizos que no eran ni españoles ni indios.

“Son producto del mestizaje, en el que domina la esencia del aymara”, afirma el historiador.

Cajías añade que estas mujeres, con esa particular vestimenta, entonces ya estaban divididas en clases, “entre la chola próspera y la que no lo era”. Las diferenciaba la calidad de los géneros con los que se diseñaba sus prendas de vestir: la pollera, las enaguas, la blusa, el corpiño ceñido, el sombrero y la manta.

Las hijas de los caciques fueron las primeras en usar la pollera.
Foto: Archivo digital

En la búsqueda del origen de esta mujer símbolo de La Paz, el director de la carrera de Historia de la Universidad Pública de El Alto, Randy Chávez, retrocede dos siglos, al XVI, en el que –asegura– se encuentran documentos de la Colonia española que hablan de su origen, que está relacionado con su vestimenta.

Cita la ordenanza del Virrey Francisco de Toledo, a mediados del XVI, que obligó a las mujeres indígenas vestir con prendas de la serranía de España. Las primeras que asumieron la vestimenta fueron las hijas de los caciques.

También menciona a documentos de los Obrajes de La Paz que evidencian que esta mujer con esa vestimenta que la caracteriza ya está presente en las calles de la ciudad de La Paz desde el siglo XVI.

Chávez coincide con Fernando Cajías, desde un inicio las mujeres cholas se diferenciaron por la calidad de las prendas que lucían, lo que demostraba su éxito. En ese contexto, se tiene a la chola criolla, mestiza y a la del pueblo.

Las prendas de vestir de la chola paceña se mantienen en el tiempo. Gabriela Quispe, periodista de PAT, luce su traje.
Foto: Freddy Barragán / Página Siete

La criolla -a la que Chávez llama “chola de estatus”- vestía prendas elaboradas con géneros traídos de Europa y completaba su atuendo con unas medias, guantes y pañuelo de seda; mientras que la “chola mestiza” vestía prendas elaboradas en paño y otras telas que se producían en los Obrajes de La Paz. La del pueblo tejía sus prendas con lana de oveja.

La “chola de estatus” deja la pollera, la blusa el corpiño y la manta a mediados del siglo XIX e, influenciada por la moda de Europa, toma como traje los vestidos largos. Desplaza los botines por calzados planos y comienza a usar sombreros con detalles y adornos, junto a coquetas sombrillas. La mestiza y la del pueblo, por su lado, mantienen su vestimenta, que se irá modificando con el tiempo, pero sin perder la identidad de esta mujer, afirma el historiador Fernando Cajías.

El comercio en su ADN

El ADN de la chola paceña está aparentemente en el comercio. Es que mientras las de estatus eran esposas de hacendados y de hombres pudientes, y estaban abocadas al cuidado de su familia; la mestiza ya estaba inmiscuida en la principal actividad de La Paz: el comercio.

“Las mestizas, esposas de artesanos y hombres dedicados a otros oficios, están dedicadas al comercio. Muchas destacan en el comercio de las frutas y verduras. Se dedican a traer y llevar mercadería, llegando a los pueblos, donde influencia con su vestimenta a las mujeres”, dice Randy Chávez.

Algunas son tejedoras de prendas de vestir en lana y otras se dedican a ser cocineras.

La constante es que siempre representan su éxito en su vestimenta. En ese contexto se puede mencionar a las cholas exitosas del siglo XX como la India Peñaranda, la comidera, que deleitaba hasta presidentes con sus comida criolla en la calle Figueroa, o a la Llanta baja, una comerciante poderosa de La Paz. Ambas se paseaban envueltas en prendas finas y en una gran cantidad de joyas. También está Micaela Bastidas, una mujer de pollera adinerada, esposa de un panadero apodado Huallke Pedro, a quien se le atribuye uno de los primeros prestes en La Paz. La historia cuenta que Micaela para proteger sus grandes propiedades en La Paz del río Choqueyapu tiraba pedazos de pan al cause. Un día cayó al río y murió. Su esposo, en su memoria, hizo el primer preste para San Nicolás, el santo de los panaderos.

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Chávez remarca que la chola paceña llega al siglo XX abocada en su gran mayoría al comercio y en los últimos 50 años al informal. En ese contexto, la chola paceña comenzó a empoderarse económicamente, hasta constituirse en una mujer autónoma que refleja su éxito en su forma de vestir, sin perder su identidad. “Es una mujer autónoma que logró vivir con su identidad pese a la globalización: es una chola fashion y también tradicional”, dice Cajías.

“Ellas crearon una subcultura dentro de su cultura porque mantuvieron su vestimenta, su peinado (trenzas). Identidad y estatus con raíces culturales muy antiguas”, afirma Randy Chávez. “Esta mujer se arraigó tanto en nuestra historia que hasta tenemos el sándwich de chola”, añade.

“Nos fue impuesto, pero..”

La diseñadora Eliana Paco, una chola paceña que llevó la moda de las polleras hasta las pasarelas de la moda de Nueva York, Estados Unidos, asegura que la mujer de pollera trata de mantener la esencia de su vestimenta, pese a que le fue impuesta.

“Si bien este traje fue una imposición, nosotros nos hemos adaptado a él, lo adecuamos a nosotras, de acuerdo a nuestras necesidades y nuestro entorno social. Por eso decimos que la vestimenta de la chola es parte del orgullo, porque pese al tiempo no se perdió”, dice.

Y ese es el trabajo de Paco: diseñar trajes de chola cada vez más atractivos para las mujeres jóvenes, “pero sin perder lo que nuestras abuelas vieron y vistieron”.

Paco precisa que la manta y la pollera mantienen su esencia. La primera prenda se conserva con los flecos y el macrame que se trabajaba en 1800; mientras que la pollera se la sigue trabajando en los seis metros de tela que siempre se usó, con un 80% de laboreo manual.

“Cambian las texturas que se utilizan. Por ejemplo, los forros de tocuyo para la pollera que se reemplazaron con telas más ligeras, o los centros, que ahora vienen en encajes No se distorsiona, ni se estiliza, tal vez se sofistica, pero basándonos en la historia”, afirma la diseñadora.

Trabajo, fuerza y dignidad

Eliana Paco afirma que la pollera y las demás prendas que la chola paceña luce son la representación del trabajo, la fuerza y la dignidad ante la discriminación de la que muchas mujeres fueron blanco.

“La mujer que fue discriminada y relegada de muchas actividades, incluso del estudio, es hoy símbolo de lucha, trabajo y de superación. Esa mujer ahora luce altiva, tan coqueta y tan orgullosa”, afirma.

Para Luciana Choque su vestimenta significa mucho más que identidad o superación, representa el respeto que la mujer adquiere cuando contrae matrimonio. Su madre y su abuela se lo enseñaron desde niña. “Cuando uno se casa puede llevar recién la pollera con basta (o alforza), llevar la manta y el sombrero; una mujer soltera sólo lleva la falda, sin basta. Tampoco debe usar la manta y el sombrero”, dice.

No conoce con certeza la historia de las prendas que lleva desde niña, claro -remarca- con diferentes diseños en cada etapa de su vida. Sólo recuerda a su madre y a su abuela con esa vestimenta. “¿Usar pollera te hace diferente a las otras mujeres?”, se le pregunta. Su respuesta es negativa. “Soy igual que todas”, añade./pagina siete