Descuartizador, ‘Bebí por dos días para animarme a cortarlos’

El año 2017, la economía de Gustavo Santos Vargas Arias, acusado de descuartizar en Brasil a tres miembros de una familia en diciembre del 2018, se vio afectada por la falta de trabajo a extremos que puso en riesgo su relación matrimonial.

Anoticiados que su cuñada Irma Morante Condori (38) se encontraba junto a su esposo, Jesús Reynaldo Condori Roque (39), desde hacía más de 13 años en Sao Paulo, Brasil, trabajando en el rubro de la confección decidieron emigrar en busca de nuevos horizontes con la promesa que serían colaborados por sus familiares.

Los esposos Irma y Reynaldo cobijaron momentáneamente en su taller a Gustavo y su esposa dándoles trabajo durante un año con la promesa que luego les ayudarían a sacar máquinas de confección a crédito para que se independizaran, según declaró el asesino confeso a los medios.

Le negó su ayuda.

La relación en principio se tornó armoniosa y de índole laboral, Gustavo y su pareja cumplieron al pie de la letra sus labores encomendadas pero a finales de diciembre comenzaron las primeras diferencias debido a que Gustavo comenzó a hostigar a Reynaldo que quería independizarse y para lo cual le pedía colaboración y que le fuera garante. La víctima, temeroso que su economía se vea perjudicada negó tal ayuda argumentando que no contaba con dinero para esa colaboración.

Discusión y muerte.

El día de los hechos, Gustavo relató que acudió a casa de Reynaldo a entregar unos pantalones que quedaron pendientes y por lo cual debía cobrar 110 reales. Allí ambos discutieron porque Gustavo insistió que su concuñado le ayude con las máquinas y se agredieron mutuamente. “Lo empujé con fuerza y su cabeza chocó de nuca contra una mesa y comenzó a sangrar”, dijo en palabras textuales. Su esposa estaba en el segundo piso de la vivienda, él subió a contarle lo sucedido, que se habían peleado. La mujer dio la razón a su esposo y amenazó a su cuñado con denunciarlo a la Policía. “Yo le dije que no lo hiciera y le apreté del cuello hasta que se desmayó, después la lleve al baño y la deje ahí para luego bajarme a limpiar la sangre de Reynaldo”, describió Vargas.

Al rato, con ambos cuerpos llegó Ramiro, amigo de la familia, trayendo a su hijo quien se subió a su habitación. Este preguntó por los esposos e inventó que se encontraban de compras en el mercado. Antes de abandonar la vivienda le hice algo de comer al niño y retorné al día siguiente y lo encontré llorando porque vio sangre. Cuando le pregunté qué pasó, me preguntó por sus padres y le dije para salir del paso que lo iba a llevar donde su tía Vicky.

Le dije a mi mujer, que iba a trabajar y le dejé al niño para después retornar al taller de Reynaldo. En la vivienda cargó a Reynaldo en brazos y lo subió junto con Irma en la tina del baño.

A las 19:00, mi esposa me llamó para comunicarme que el niño lloraba mucho preguntando por sus padres. Volví a mi habitación y recogí al niño para retornarlo a su vivienda donde comenzó a llorar más fuerte y ante el miedo que sea escuchado por los vecinos procedí a asfixiarlo apretándole el cuello. ”Yo no quería que siga llorando, le amarré un guato en su boca para que deje de gritar y lo coloqué en la cama”, indicó.

Crudo testimonio.

Vargas Arias acorralado por la desesperación y la angustia de no saber qué hacer con los tres cuerpos, indicó que acudió al mercado a comprar cerveza y cigarro. A su retorno, buscó a un joven trabajador que dormía en la vivienda de las víctimas y lo invitó a beber. Vargas Arias recordó que bebieron durante dos días y el trabajador me preguntó por sus patrones y le dije que se fueron a La Paz porque tuvieron un problema familiar. Allí Gustavo convenció a esta persona que lo ayudara a trasladar el taller a otro inmueble mintiendo que Reynaldo le encomendó ese trabajo porque pagaban demasiado caro el alquiler. En ese intervalo, el asesino con alcohol en la cabeza retornó al mercado a comprar bolsas plásticas.

Luego tomé un cuchillo de cocina y comencé a cortar a Reynaldo y noté que no salía sangre. “Nunca hice eso, pero bebí para tener coraje”, señaló. A las 5 de la madrugada después que los cuerpos estaban todos cercenados, comenzó a introducirlos en bolsas y los acomodó en cinco maletas que él solo preparó.

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Mudanza y evidencias.

El día del traslado, su amigo Roberto le colaboró en conseguir una vivienda y le prestó 3 mil reales para dar un adelanto a los dueños del inmueble alquilado donde trasladó las cosas. Un camión de mudanza llegó hasta el inmueble donde cargaron con toda la maquinaria de confección. Gustavo se encargó personalmente de ir en busca de las 5 maletas donde se encontraban los cadáveres descuartizados y los acomodó en un sitio seguro del camión y a su alcance. No dejó que nadie más manipule el equipaje que al llegar a la nueva vivienda las introdujo en el baño, dijo en su declaración.

Después de consumado el hecho, con la intención de no dejar evidencia alguna, le contó a su esposa lo ocurrido y le dijo que se pondría a buen recaudo para no ser detenido. Al día siguiente abordó un expreso que lo llevó hasta la frontera con Bolivia e ingresó a pie por Puerto Quijarro utilizando un carnet de identidad falso a nombre de Esteban Venancio Agnota Poma. En territorio cruceño, Gustavo comenzó a deambular en varios alojamientos, temeroso de ser reconocido al enterarse que los cuerpos fueron encontrados por la Policía brasileña.

Para cambiar su imagen corporal a las fotos difundidas en las redes sociales se hizo crecer el cabello, la barba y los bigotes. Esa apariencia puso en duda que se tratase del descuartizador buscado en Brasil. El día de la operación policial de su captura, este se encontraba sin dinero y admitió que estaba por vender su celular para comprarse alimentos. Negó haber robado 40 mil dólares a sus víctimas.

48 Horas después de matar a la pareja, asesino a su hijo de ocho años.

6 Agentes de la Felcv Santa Cruz y Cochabamba participaron del operativo.

90 Años de cárcel podría enfrentar el asesino por las tres muertes.

“Yo lo empujé y nos agarramos a puñetes y golpeó su cabeza con una mesa. Fui a avisarle a su esposa y ella me dijo que me iba a denunciar y le apreté el cuello”

Gustavo Santos Vargas Arias
Autor confeso de los crímenes

‘Yo alerté al siguiente día que se alojó en mi casa y solo recibí burlas de la policía’

El dueño de la vivienda donde se alojó Gustavo Santos Vargas Arias, ubicada en el 7mo anillo de la avenida Tres Pasos al Frente, dijo que advirtió a la Policía al día siguiente que este se alojó como inquilino en su domicilio (10 de enero). “Me comuniqué con la Policía de la Villa 1ro de Mayo y solo recibí burlas de ellos y me dijeron que iban a enviar a oficiales a verificar”, cuestionó el propietario del inmueble donde se alojó el descuartizador.

Dijo que el sospechoso, hasta ese entonces, se dejaba ver muy poco por los inquilinos y en lo posible usaba gorra y andaba con la cabeza agachada. Siempre permaneció con la puerta y ventana cerradas por más calor que hiciera. “Una noche lo observé bien y dijo que era él pero nunca tuve miedo de tenerlo en casa porque sabía que tarde o temprano lo iban a agarrar por lo que hizo”, dijo el propietario.

El jefe de la Felcc, Gonzalo Medina, dijo que Vargas Arias cayó por una llamada en falso que hizo a un familiar lo que develó su ubicación siendo detenido por el Grupo Daci de la Felcc. En los próximos días, será extraditado a Brasil donde será procesado por tres crímenes./ElDia