TARIJA: Prostitución virtual y la noche en la avenida La Paz

“Hola CC (iniciales ficticias a pedido de las entrevistadas) me fije tu anunció por Facebook hace un tiempo, guardé tu número, dónde podemos vernos”, preguntó el cliente. “Puedes venir a mi cuarto, tengo todo acá, solo atiendo individualmente por si acaso, si vienes con alguien le aviso a una amiga”. “Voy solo” replicó el cliente, su cuarto se encontraba en la avenida La Paz, donde muchos de estos negocios funcionan.

Existía una página en Facebook llamada Contactos, en la que ofrecían servicios de mujeres jóvenes, que por montos de Bs 100 a Bs 200 por hora ofrecían placeres sexuales a la clientela, inclusive ofertaba para Potosí y Chuquisaca.

Esta página desapareció una semana de iniciada la investigación.

Diferentes usuarios y seguidores de la página realizaban consultas por el medio, sin tomar en cuenta que sus fotos de perfil y datos eran visibles para cualquier persona. Una nueva forma de ofertar cuerpos de mujeres, donde los datos salían a los interesados y estos podían contactarlas de manera personal.

También esta página pagaba publicidad por la red social de Facebook, de forma que sea visible en el historial o feed.

La llamada y el encuentro

“Hola CC, tengo tu número hace un tiempo y me daba vergüenza llamarte, pero quiero verte, cuéntame un poco, pagas por hora o cuánto cobras”, se le consultó.

CC indicó que es por hora, y que existe 20 minutos extra de baile “si apetece”.

Me dirijo al domicilio, una puerta avejentada y una señora que aprecia más de mercado que de lenocinio me abre la puerta, “busco a CC”…”pase joven, va a tomar algo”, exclamó, “no gracias me encuentro delicado de salud y no puedo beber”, repliqué. La verdad es que no me arriesgaba a tomar algo de ese lugar.

CC aparece, “tenía entendido que solo estaríamos tu y yo”, le dije. “No te preocupes por la señora”, respondió y después me llevó a su cuarto.

Olor a perfume barato y Wellapon combinado con un foco rojo que permitía ver solo lo necesario, ese era el ambiente del cuarto de CC.

No le presté atención al principio, pero de repente CC se veía más voluptuosa, más atractiva y con los ojos más grandes, conocía su trabajo, pero yo también el mío.

Tengo una confesión CC, le dije después de pagarle por la hora, vine a conversar y no a tener relaciones sexuales, sonrió le aprecia inverosímil, me declaré periodista y ella me declaró un “cornudo estúpido”, me pidió que saliera con una variedad de insultos que la Real Academia Española debería reconocer como mérito.

La señora que parecía del mercado ahora parecía guardia de boliche, ni los gorilas empujan tan fuerte, con quejas y resignado. Una vez en la calle, me sentí inútil, ahora si necesitaba un trago.

En Bolivia se estima que al menos el 20% de las mujeres que están en lenocinios legales, clandestinos y en las calles son menores de 17 años y no conoce casi nada sobre la sexualidad. Los proxenetas, que generalmente son los dueños de locales de prostitución, cometen también el delito de trata y tráfico de menores, sometiéndolas no solo a la explotación sexual, sino también a la violencia física, y psicológica de quienes son dueños de sus vidas y cobran las ganancias de los clientes.

 

La Mona

Hace una semana me encontraba patrullando con dos policías, mencionaron un caso particular, “La Mona”.

La Mona es un transexual que tiene por objetivo mostrarse como prostituta; sin embargo, su negocio está en robar a las personas, ebrios que rondan por la avenida La Paz.

Este hábil personaje, seduce a los cachondos borrachines que pasan por la calle buscando lo que no encontraron en casa, les golpea y les roba.

Sin información y echado a la calle por una dama de compañía, recordé de La Mona y decidí buscarla, quería saber qué personaje estaba detrás de los asaltos a beodos que más allá de encontrar placer, tal vez hallaron una forma rara de justicia.

Pregunté a otras damas de compañía sobre negocios locales que ofrecían los servicios, decir que eres periodista en ciertas circunstancias abre muchas puertas, en este caso, cierran bocas, nadie quiere tratar con uno.

En fin, la noche era larga, no tenía material para escribir, pero algo de información estaba recolectando. Me encontré con una señora sacada de una reunión familiar, que se parece a la tía que jamás se casó.

De lentes negros en plena noche, maquillaje exuberante, labios carmesí y arrugas hasta en las uñas, La Mona estaba frente mío.

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Me acerqué, y sentí que me fusiló con la mirada, una voz ronca y gruesa testigo fiel de millones de cigarros me cuestionó mis motivos de existir en esa avenida, a esa hora y en ese preciso momento.

Le pregunté si conocía algún lugar donde pueda encontrar chicas, me dijo que le parecía muy raro y que no la moleste.

Un conocido ladrón de ebrios me dijo que parecía raro, una dama de compañía rechazó una conversación y la cerveza ya estaba caliente, que noche más fea.

Según Elizabeth Salguero, citada en su un articulo de Página Siete publicado el 22 de septiembre del 2018, “algunos” diputados están afanosamente viendo la forma de promover el tratamiento de una ley para la regularización de la prostitución en el país.

Según ellos, lo hacen por los derechos de las trabajadoras sexuales. En realidad, detrás de la misma, están los proxenetas, quienes se quedarían con el mayor beneficio por medio de la explotación de las mujeres, sin ninguna sanción.

Se pretende convertir la explotación sexual y subordinación patriarcal, que representa la prostitución, en un “trabajo digno”, en una alternativa laboral como cualquier otra.

“Así, los/as que abogan por la regulación de la prostitución le llaman trabajo sexual a una de las formas más brutales de violencia sobre las mujeres”, afirma Paula Fraga Arias.

Respecto a los que defienden y afirman que la prostitución es un oficio o una profesión, Carmen Calvo, secretaria de Igualdad del Partido Socialista Obrero Español ha manifestado: “Que cada hombre que diga que la prostitución es una profesión que hay que regular, que apunte a su hija a una academia”. Así mismo, pidió castigar a proxenetas y a los clientes de prostitución, mencionando que “los prostíbulos son Guantánamos cercanos”. (eP).

 

Usuarios preguntando sobre los servicios en las redes sociales.

Todo termina bien como siempre

La noche y la crónica de prostitución me había derrotado, pensé que no era para mí, debí haber estado en otro lugar.

Me dio hambre y entro a comer a un local cerca de la avenida La Paz. Pollo, al pedir mi plato me siento en una mesita y CC se encontraba ahí. Me miró y se apiadó de mi miseria, amablemente me consultó si de verdad era periodista, le conté toda la historia, hablamos de gatos, de lo difícil del trabajo y me aclaró muchas cosas.

Según CC, las redes sociales permiten que el trabajo que realizan llegue directamente a los clientes, es decir, no tiene que ser esclavas de un proxeneta, hay mujeres que lo hacen de forma clandestina y se sienten más seguras.

Aunque también, los proxenetas se valen de las redes sociales para atraer clientes y ganar dinero del cuerpo de mujeres.

Una empieza porque está en una situación desesperada, pero se queda porque no ve otro camino dónde ir, nadie te ayuda”, declaró.

Comentó que ella inició en la prostitución porque su padre y su madre jamás estaban en casa, y cuando llegaban la golpeaban, tiene dos hermanitos que viven en la misma situación, pero ella los ayuda económicamente cuando puede, también tiene una hija, motivo por el cual tuvo que trabajar, porque la echaron de su hogar cuando se enteraron de su embarazo.

En Bolivia existen alarmantes índices de prostitución de menores de edad, si bien no es una actividad ilícita o prohibida tampoco está reglamentada.

Existen organizaciones que se dedican a velar por los derechos de las damas de compañía, una de ellas es Onaem (Organización Nacional de Activistas por la Emancipación de la Mujer) y otra es la OTN (Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia).

CC me comentó cosas desagradable como agradables, cuando terminamos de comer tomamos una Coca Cola, se despidió y me dijo, terminó tu hora, gracias por escucharme.

Me fui a mi casa y comencé a escribir esta crónica.

El apunte

La prostitución en Bolivia

El 80 por ciento de las meretrices que trabaja en Cochabamba comenzaron a prostituirse antes de cumplir los 14 años. Redes de proxenetas y de lenocinios clandestinos operan en esa ciudad.

El 80 por ciento de las prostitutas en Cochabamba comenzaron esa actividad cuando eran menores de edad, una gran parte a los 14 años. La mayoría es del resto del país. Ellas dicen que fueron seducidas con la promesa de que iban a trabajar y estudiar, según la directora de Defensa del Niño Internacional (DNI), Elizabeth Patiño. Aunque no existen datos oficiales, se calcula que en la capital valluna existen unas 3.300 trabajadoras sexuales, de las que solo 300 acuden a un control médico cada mes.
En Tarija, no existen datos sobre la situación de las trabajadoras nocturnas, si bien no es un número tan grande como otros departamentos, su situación es precaria, existe indiferencia de las autoridades.//el periódico