El feminicidio de la joven en Oruro, envuelto en un caso de trata de personas

El crimen de Silvia Machado Lizárraga, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en un basural de la zona este de Oruro el martes pasado, fue el séptimo feminicidio en Oruro y uno de los 73 registrados en el país hasta la fecha. Este asesinato podría tener como telón de fondo un caso de trata y tráfico de personas con fines de explotación sexual.

Las pesquisas que llevan adelante los investigadores de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) de Oruro, han encontrado elementos que conducen las indagaciones hacia un camino que parece cerrarse en la posibilidad de que Silvia y una compañera de promoción escolar con la que llegó hasta Oruro, identificada como Jéssica, se encontraron en el camino de una mujer que formaría parte de una red de tratantes de mujeres que operaba reclutando adolescentes y jóvenes de Santa Cruz, para prostituirlas en Cochabamba y Oruro.

Los indicios que hasta el momento han acumulado los investigadores de la Felcv, dan cuenta que Silvia y Jéssica trabajaban como azafatas en algunas tiendas de zapatos y de ropa, lugar en el que fueron contactadas por esta presunta integrante de la red de tratantes.

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Aún se desconoce el trato al que pudieron haber llegado Silvia y Jéssica con la mujer, que en este momento es una de las más buscadas por la Policía, pero las indagaciones dan certeza de que este personaje recibió un giro de dinero de un varón, monto económico con el que costeó el viaje de las dos muchachas hasta la capital folclórica del país.

Alojamientos, mensajes…

Los investigadores que están tras la pista de esta mujer luego de detener a la amiga de la víctima del feminicidio, confirmaron la hipótesis, que en principio tenían, de que Jéssica viajó con Silvia hasta Oruro.

La muchacha fue hallada en un alojamiento de Cochabamba, departamento al que llegó un día después de la muerte de Silvia y, presumiblemente, intentando esconderse ante posibles amenazas que habría recibido de los involucrados en el asesinato.

EL DEBER, en entrevistas con algunos de los policías que, indagan el caso, confirmó que Jéssica aún está bajo la custodia de los agentes y que si bien en las primeras indagaciones policiales negó saber sobre el crimen, ya se tiene la confirmación de que ella y Silvia fueron llevadas hasta Oruro por la mujer de apellido Huanca.

A nombre de esta persona hay reservas y pagos de hostales en la capital orureña, lo mismo que mensajes de Whatsapp y llamadas telefónicas a otros números que están siendo indagados, en los que a través de códigos y otro tipo de claves se ofrecía mercancía, que no era especificada.

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Los agentes tienen la teoría de que en realidad se trataba de ofertas de servicio sexual de las jóvenes que ella tenía a su cargo, aunque en otra línea investigativa se considera la posibilidad de que se trataría de envíos de sustancias controladas hacia Chile, utilizando a estas muchachas como ‘correos humanos’.

El criminal y las evidencias

Los elementos indiciarios que hasta el momento han acumulado los investigadores son los respaldos de los giros de dinero en favor de Huanca, los pasajes de buses que compra la misma mujer en las rutas entre Santa Cruz, Cochabamba y Oruro. Pero además, hay boletos de salidas del país hacia Chile desde algunos de los departamentos antes mencionados.

Jéssica contó a los investigadores que cuando estaba con su amiga y la mujer de apellido Huanca, había un varón que las acompañaba. Aún no se ha podido establecer la nacionalidad de este hombre, que podría ser el responsable del crimen de Silvia.

Las pesquisas y la búsqueda se realizan de forma paralela en Oruro y Cochabamba.//el deber