Juguetes, orgasmos y educación sexual, un tabú en las mujeres

“Entonces estaba manteniendo la vibración del juguete en mi clítoris cuando creció hacia adentro una sensación que me explotó la cabeza. Se me erizó el cuerpo entero, sentía que tenía toda la piel de gallina. Fue una explosión de placer desde la punta de mis pies hasta la punta de la cabeza. Luego, abrí los ojos y seguía recostada en mi cama. Para mí fue un viaje y también un encuentro conmigo misma”, cuenta Natalia cuando recuerda el primer orgasmo que tuvo.

Ella nació en Tarija en una familia promedio que iba algunos domingos a la iglesia, tenía un crucifijo en la entrada de su casa y todas las mujeres de su hogar horneaban el pan en Todos Santos. Fue a un colegio que quedaba a algunas calles de su casa por San Roque, “su viejito” trabajaba en una oficina estatal y su mamá se encargó de su educación.
Jamás le preguntó que era un orgasmo porque al principio no sabía ni lo que era y después le dio tanta vergüenza y miedo que prefirió averiguarlo como se suelen averiguar estas cosas; “las amigas y la experiencia”.

Primero le explicaron que era la culminación de una relación sexual, pero eso no tenía tanto sentido porque Natalia lo hizo por primera vez a sus 17 años con su primer chico en un campamento. Y ni esa vez ni en las otras sintió nada parecido.

“Sabía que ellos tenían un orgasmo con mayor facilidad y que las mujeres tenían que tenerlo”. Al menos eso se mostraba en todas las películas porno que apenas lograba ver en un canal con el nombre de un planeta, que sacaba imágenes medio movidas. Cuando cumplió 20 años se fue a estudiar a Salta y allí entró por primera vez a un Sex Shop.

“Allí había de todo. Había vibradores de todos los colores y tamaños, había penes de goma, había unos objetos para ponerse en los dedos, había un montón de locuras que imposible que alguien en Tarija compre. Me sentí re nerviosa pero llena de curiosidad por saber qué eran, pero en ese momento tenía una pareja que no se animaba mucho a esas cosas. Creo que le daba miedo competir (risas) entonces sabía que tenía que comprarlo sola”, dijo.

Muchas mujeres (y hombres) optan por ingresar a estas tiendas por Internet y ver lo que ofertan en la comodidad de su intimidad. En Bolivia, cada vez más se abren páginas con este tipo de contenido y Tarija es un departamento que desde hace un par de años atrás empezó a indagar en la temática.

Stephany Cabrerizo Uzín, la administradora de Sacred Sex, una reconocida línea de Sex Shop en Bolivia que trabaja con diversos productos -y promueve la educación sexual- explicó que a partir del año 2016 se abrió una página en Facebook y notó que la participación de la gente era frecuente.

“Me pedían información, me contaban sus problemas. Y de ahí empezó un proyecto. Con Kim comenzamos el año 2016 y los juguetes los importamos un poco después. La respuesta del proyecto es porque vimos que la gente necesitaba información, necesitaba ayuda y no tenía a quién recurrir. Hasta el año pasado teníamos un programa de radio donde hablábamos de diferentes temas, como sexo anal, masoquismo y otros temas. También trabajamos en periódicos”, explicó.

Cuenta que las redes sociales ayudaron a que las personas que tenían curiosidad por conocer los diferentes productos que existen en el mercado sepan sus usos y experimenten los diferentes placeres sexuales que existen. Sin embargo, la educación sexual integral es una parte muy importante para el desarrollo de las personas y una tarea pendiente en el Estado y en los núcleos familiares de Bolivia.

El equipo de Sacred Sex llegó a Tarija. La línea ofrece una gran cantidad de juguetes sexuales, tanto para compartirlos con una pareja o disfrutar en soledad. Se dice que no hay manera que una persona pueda llegar a tener un orgasmo sin conocerse a si mismo primero. El público al que se dirigen son las personas mayores de 18 años.
Sin embargo, la representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas para Bolivia, Ana Angarita, informó que Tarija es el tercer departamento con más embarazos adolescentes, entre los 15 y 19 años, por detrás de Pando y Beni. Es decir, una población menor de edad que tiene interés en el desarrollo de su sexualidad, pero que no tiene verdadera información sobre ello. La mayoría buscan sólo placer, pero terminan en embarazos no deseados.
El responsable del programa de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Wilber Leytón, informó que dentro de esta unidad se trabaja únicamente sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual y prevención de embarazos, pero de ninguna manera se abordan las temáticas que envuelven el placer sexual.

“El problema sobre la información que manejamos sobre nuestra sexualidad, es que no existe información. Tenemos varios conceptos que no son del todo claros. En las casas te dicen que no tienes que tener relaciones sexuales hasta que te cases, en el colegio solo hablan de eyaculación masculina y jamás hablan de cómo tener un orgasmo femenino. En las películas porno te muestran a una mina gritando sin sentido. Nunca se enfocan en la paciencia que cada persona debe tener para descubrirse”, explicó Natalia.

Al final, ella decidió comprarse uno de esos juguetes que tanto le llamó la atención. Era un simulador de lengua pequeño. No tenía una forma fálica ni resultaba tan aparatoso como otros. “Me encantó. Pienso que hay que animarse a probar con varios juegos y situaciones porque la sexualidad es un lenguaje no solo corporal. Porque un orgasmo puede curar la ansiedad, puede reducir la depresión y puede cambiar la vida de muchas personas. Y hay que animarse, salir de los tapujos mentales y probar cosas nuevas. Sola, acompañada o ambas”, dijo.

Este año, el colectivo de Mujeres Creando presentó un compendio sobre sexualidad para mujeres con enfoque feminista. “Soy lo prohibido” es el manual para conocer el propio cuerpo. El libro está dividido en 13 capítulos, cada uno de ellos escrito por integrantes de Mujeres Creando en base a los estudios e investigaciones realizadas por el colectivo feminista. El material ha sido publicado en diversos soportes durante los últimos años.

Mujeres Creando pretende interpelar al Ministerio de Educación porque consideran que la Ley de Educación Avelino Siñani Elizardo Pérez no contempla la educación sexual en ninguna parte. “Hablar de los órganos reproductores y su función únicamente reproductora no es un reflejo de la realidad”, aseguran.

Apuntes sobre la temática

Sacred Sex
Sacred Sex es una tienda online que ofrece una diversidad de juguetes sexuales. En Tarija existen distribuidoras que utilizan las redes sociales para mayor confidencialidad de sus compradores. El público que accede a estos juguetes está entre los 18 hasta los 45 años, aunque se extiende hasta la edad que deseen.

Primer vibrador
El médico británico Joseph Mortimer Granville es considerado el padre del vibrador por haber inventado el primer vibrador de baterías en la década de 1880. La meta era usarlo en el consultorio médico como una herramienta terapéutica para combatir lo que en la época victoriana se conocía como histeria femenina.

El mejor día
El 8 de agosto se celebra el Día Internacional del Orgasmo Femenino, una fecha para hablar de la sexualidad femenina y del placer de las mujeres con el sexo, abiertamente y sin tabúes. En el año 2006 el concejal de Esperantina (Brasil), José Arimateia Dantas Lacerda, impulsó una ley para defender el placer sexual en las mujeres, estudiarlo y abordarlo como una cuestión de salud pública.//el pais