Lorena se enamoró de su agresor y lo defendió hasta la muerte

Lorena P. la joven muerta con un disparo en el pecho buscaba protección, amor y cariño, pero lo encontró en la persona equivocada, un hombre 10 años mayor a quien conoció siendo adolescente y a quien defendió hasta el último de sus días.

La muerte de Lorena P. reveló un delito que en varias partes del país, es ignorado y hasta normalizado: el estupro.

El Código Penal de Bolivia define el estupro como un comportamiento de seducción o engaño de una persona mayor de edad a un menor. Cuando existe acceso carnal con una persona de otro sexo mayor de 14 y menor de 18 años el delito es sancionado con privación de libertad de tres a seis años.

Sin embargo, el agresor de Lorena P., un subteniente de la Policía llamado Cristhian L. no fue sancionado y más bien vivía con su víctima en una habitación alquilada en Villa Coronilla de Cochabamba.

UN HOGAR DESECHO

Raquel Melgar, jefa de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de la Alcaldía de Cercado, dijo que la joven creció en un hogar desestructurado. Los padres, si bien vivían bajo el mismo techo, no tenían una relación de pareja.

Según Melgar, la madre trabajaba como funcionaria pública y la relación que tenía con su hija podría calificarse como “tóxica”.

Declaraciones de personas allegadas al caso aseguran que la progenitora insultaba y gritaba a sus hijas, lo que derivó en que la joven trate de alejarse de su familia.

“El padre si bien estaba presente, no fue una figura de protección, era una persona pasiva en el hogar”, señaló.

Cuando la adolescente tenía 15 años se presentó como voluntaria en el Grupo de Apoyo Civil a la Policía (GACIP). Ahí conoció a Cristhian L. quien para entonces tenía 25 años y era su instructor.

Declaraciones de la misma adolescente a la Policía revelaron que la pareja comenzó una “relación” en la que Cristhian L. al ser consciente del delito que cometía, convencía a Lorena de verse a escondidas y solo una vez a la semana.

“Esta adolescente estaba pasando por una etapa complicada, no tenía la madurez emocional, venía de una familia disfuncional en desintegración y eso fue aprovechado por este policía”, dijo Melgar.

Según la profesional, quien además es psicóloga, los acusados de estupro, por lo general, buscan a menores de perfil bajo, desprotegidos y los vuelven dependientes emocionalmente.

Por su parte, la víctima llena ese vacío con la presencia de esta persona y no quiere volver a sentir la sensación de abandono y por ello se aferra a esta persona. Incluso puede existir sentimientos de amor, pero, Melgar aclaró que la menor no tiene la capacidad de sobrellevar la carga emocional.

DENUNCIA

Cuando los padres de Lorena se enteraron de la “relación” denunciaron al uniformado por el delito de estupro.

Según la madre, en entrevista con medios de comunicación, las denuncias eran rechazadas ya que el uniformado recibía protección por parte de sus camaradas policias.

La misma Dirección Departamental de Investigación Interna (Didipi) se habría negado a recibir la denuncia contra Cristhian L. En todo momento la adolescente negaba que haya sido forzada a estar con su agresor, pero la madre siguió con el proceso que se estancó.

Melgar aclaró que las audiencias que debían realizarse en la Estación Policial del Norte eran constantemente suspendidas debido a que el policía y el fiscal no comparecían. Por ello, la funcionaria de la Defensoría que llevaba el caso pidió el traslado a la EPI Sur.

LEE TAMBIÉN >  ORURO: Monrrero estuvo a punto de ser linchado, pero fue rescatado por la Policía

El 22 de noviembre de 2019, dos días después de cumplir los 18 años, Lorena presentó un memorial al Tribunal de Sentencia 5 desistiendo de la acción penal. Sin embargo, el caso siguió de oficio quedando estancado en puertas a un juicio oral.

Al ser mayor de 18 años, la Defensoría de la Niñez tuvo que dejar el caso.

El representante departamental del Defensor del Pueblo, Nelson Cox, señaló que la Defensoría de la Niñez otorgó el cuidado de la joven a la tía y luego a su padre, pero nunca realizó un seguimiento para corroborar que se cumplía la disposición.

Cox pidió que se sancione a los funcionarios que no realizaron su trabajo en su momento, pues hubieron muchos vacíos que debían ser subsanados, informó.

El mismo documento de la Defensoría reveló que la madre de Lorena fue interceptada en dos oportunidades por un sargento de apellido Pahuasi, quien era el investigador asignado al caso. El uniformado le habría ofrecido en las dos oportunidades cinco mil dólares para que la progenitora retire la denuncia.

Sin embargo, la adolescente dio una versión muy diferente durante el caso.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), Jhon Klaus Bermúdez, dijo que Lorena señaló que su madre le quiso obligar a firmar un papel en el que decía que fue violada y que el policía la había metido a su dormitorio. La joven dijo que su madre chantajeaba al uniformado pidiendo montos de dinero si no quería que la denuncia de estupro cambie por la de delito de violación.

Dicha aseveración fue negada por la madre quien aclaró que la denuncia solo tenía el fin de buscar justicia para su hija.

EL FINAL

Al cumplir la mayoría de edad, Lorena dijo a sus padres que se iría a vivir con una amiga, sin embargo, se mudó junto a Cristhian.

Los padres aseguran que nunca supieron que vivían juntos, aunque allegados a la familia, dicen lo contrario.

Bermúdez mencionó que, al parecer, la pareja tenía peleas constantes, al punto de que la joven tenía cortes antiguos en los brazos que ella misma se habría realizado.

Incluso el mismo policía trató de matarse con su arma, pero no lo logró.

Para Melgar, los auto castigos son un grito silencioso de una persona que atraviesa por un estado crítico de dolor emocional y que prefiere trasladarlo al dolor físico y Lorena gritaba por afecto y ayuda.

El jueves, Lorena apareció muerta en su habitación con un disparo en el pecho.

La muerte de la joven fue imputada po rle Ministerio Público como homicidio suicidio, pero la familia sostiene que se tratade un feminicidio.

Junto al cuerpo había una nota escrita a mano, en la que decía cuánto amaba a su madre y a su pareja pero, que al mismo tiempo, ambos le hicieron daño y la descuidaron. Aclaró en dos oportunidades que Cristhian L. no es el responsable.

Asimismo, menciona a una mujer, quien sería la expareja de Cristhian, quien además era la mejor amiga de Lorena y con quien el policía habría tenido un amorío que llevó a la joven a una depresión profunda.

“El hombre sabía que Lorena era una persona sensible y depresiva, presumimos que tuvo una relación con esta tercera persona y esto podría ser una forma de inducir al suicidio”, dijo Bermúdez, quien aclaró que por el momento son suposiciones.

//Opinión