Biocholitas, la moda de seguridad que surgió en la pasarela de la Garcilazo

El traje de bioseguridad para cholitas tiene una capucha y pinzas en la espalda para ceñirse a la forma de las polleras. Foto:Víctor Gutiérrez / Página Siete

Desde hace unos 10 días el teléfono de Mónica Calizaya no deja de sonar. Todas son llamadas de consultas sobre los trajes de bioseguridad para cholitas que inventó durante la cuarentena con su amiga Reina Guitiérrez .

La llaman desde dirigentes de comerciantes hasta hijos preocupados porque sus madres salgan protegidas a la calle. Por eso es que ahora Mónica y Reina incluyeron los tonos oscuros y sobrios en la paleta de colores de sus creaciones, que además deben tener más detalles, porque la idea es que no opaquen la elegancia de la chola paceña.

Al inicio optaron sólo por las tonalidades claras, femeninas, porque los trajes estaban pensados para las mujeres comerciantes, expuestas durante todo el día a la atención de un sinnúmero de personas. Pero ahora saben que sus diseños pueden llegar a mujeres empresarias o a esas matriarcas que dominan el comercio de La Paz y que buscan para tonos sobrios para vestir.

Reina Gutiérrez y Mónica Calizaya, las creadoras del biotraje para cholitas.

“Los trajes tienen detalles, porque la idea es mantener la elegancia del traje de la chola paceña. No tienen que ser sólo como una especie túnica; tienen que ser femeninos y elegantes. Las cholitas somos normalmente gorditas, pero la pollera nos ayuda mucho a dar forma a la figura, por eso los trajes tienen que acomodarse a las polleras”, dice Mónica.

La mujer de 34 años habla con conocimiento porque es diseñadora, igual que Reina, quien además es modista. Hasta antes de la pandemia las dos diseñaban corsets que exportaban al exterior, pero ante la crisis mundial que provocó la Covid-19 todos los contratos que tenía se cancelaron, igual que los que Mónica tenía como manager de grupos musicales.

“Llegó la cuarentena y nos quedamos sin hacer nada, sin saber cómo generar recursos; así que una tarde nos sentamos con Reina para decidir qué íbamos a hacer. Nos miramos y las dos teníamos barbijos, guantes y en la calle la gente comenzaba a andar con mamelucos para protegerse”, cuenta.

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La admiración de las amigas por las medidas de bioseguridad que algunas personas estaban asumiendo para protegerse ante el contagio del coronavirus pasó de inmediato a la preocupación, porque en el caso de los trajes, éstos eran para personas que usaban pantalón, no polleras, como la chola paceña.

Mónica Calizaya en sus diferentes facetas.

“Nos quedamos preocupadas, yo uso pollera, muchas mujeres igual, y sacarles la pollera para ponerles un traje así es más que imposible”, dice Mónica que también es presentadora de televisión en Católica Tv y actriz de teatro.

Y ahí, ante esa necesidad, surgió la idea de crear trajes de bioseguridad con telas engomadas para la chola paceña.

De la Garcilazo a las redes

Desde que el coronavirus llegó a Bolivia, a La Paz, las circunstancias y condiciones para los emprendimientos se limitaron y, en la mayoría de los casos, se modificaron totalmente, y Mónica y Reina lo entendieron de inmediato.

No tenían tiempo para hacer un estudio de mercado, indagar en los gustos de sus potenciales clientes, ni hacer los testeos necesarios…. había que atacar al mercado !ya !

Así que, literalmente, se fueron al mercado a conocer las necesidades y gustos de su nicho potencial: las caseras. Eligieron la Garcilazo de la Vega, uno de los mercados populares de mayor afluencia de los paceños.

Allí se contactaron con algunas dirigentes de las comerciales para comentarles su idea: seguridad para las caseras sin modificar su tradicional vestimenta y garantizando su comodidad.

La idea cayó bien a las mujeres que necesitan cuanto antes dar alternativas de bioseguridad a sus afiliadas, pero como las caseras paceñas son un hueso difícil de roer, éstas comenzaron a hacer preguntas; por ejemplo: ¿qué largo tendrían los trajes? ¿cómo protegerían sus polainas de lana, que les ayudan a combatir el frío en las piernas?

“¿Reemplazar las polainas por un buzo? No, para nada. Ellas quieren estar protegidas, lo que no implica que en algún momento la protección se convierta en molestia, por eso pensamos en que el traje tenga un protector de polainas, pero separado. Sin embargo, al hacer los trajes nunca dejamos de pensar que la pandemia tiene que ayudarnos a tener un pensamiento diferente y ser más disciplinados”, señala Mónica.

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Con todas las dudas planteadas y las posibles soluciones establecidas, Mónica y Reina lograron su primer pedido: una docena y media de trajes de bioseguridad para cholitas.

Con su gusto por los colores vivos, eligieron el verde bebé para las primeras prendas. A penas las tuvieron, Mónica las modeló y colgó las fotos en su Facebook… a los minutos causaron furor y, sobre todo, despertaron la curiosidad de los periodistas. Casi inmediatamente los trajes de bioseguridad para cholas paceñas ya estaban en las pantallas de los canales de televisión.

“La cobertura que nos dieron los canales de televisión, los colegas, nos ayudaron mucho y ahora mi teléfono no deja de sonar. Tengo llamadas de El Alto, Viacha, los Yungas, de Oruro y hasta Beni con pedidos”, cuenta Mónica.

Como la cuarentena total se mantiene todavía en la ciudad de La Paz, estas dos emprendedoras no pueden terminar de desplegar sus alas porque las limita el servicio de transporte, que aún está recluido.

“Aprovechamos nuestro día de salida a la semana, de acuerdo a la terminación de nuestros carnets, para ir a entregar los pedidos, pero no es suficiente, y con la cuarentena ya comenzaron a agotarse algunos colores de telas”, cuenta Mónica.

“Pero ya pasará la cuarentena y esta terrible pesadilla que estamos viviendo va a terminar. Seguro que nosotras no nos volveremos millonarias, pero habremos aprendido algo”, añade la multifasética chola paceña.

En la cuarentena: de la farándula a la repostería

Mónica Calizaya Zapana tiene 34 años y dos hijos: Reily de 15 y Adriana de 10 . Son su razón de vida y por quienes se pone de frente ante cualquier desafío que le ponga la vida. Y la cuarentena fue una gran prueba para esta mujer folklorista y dedicada a la farándula paceña desde hace más de una década. Los contratos que tenía se cancelaron y se vio con sus ingresos mermados, por lo que tuvo que echar mano de una de sus tantas habilidad, la repostería, para “sobrevivir” con sus hijos.

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“Estuvimos con las justas para sobrevivir en esta cuarentena, pero siempre hay algo que hacer, algo que uno aprendió en algún momento y que le sirve cuando menos se lo imagina, sobre todo en los difíciles, como esta cuarentena, que parece un mal sueño”, dice Mónica.

La guapa y carismática cholita paceña que nació la zona Villa Nuevo Potosí de la ciudad de La Paz es una reconocida folklorista, presentadora de televisión, actriz de teatro y empresaria de moda. Alcanzó todo eso a fuerza de mucha dedicación y trabajo.

“Estudié secretariado, alimentación, repostería, costura y pollerería; no soy comunicadora social, pero mi sueño es tener la solvencia económica para estudiar esa carrera sin descuidar a mis hijos”, dice la mujer que hace más de 10 años baila morenada. Comenzó con Los Catedráticos y ahora baila con Los viajeros La Paz – Charaña.

También incursionó en el teatro. “No estudié teatro pero tuve la suerte de tener una invitación, que me hizo Daniel Gonzales. Fue un nuevo reto al que tampoco le dije no”, afirma.

En su paso por las tablas compartió escenario con estrellas del teatro popular paceño como Juan Barrera, Hugo Pozo y la fallecida

Agar Delos. “Siempre los vi como ídolos y pude trabajar con ellos”, expresa.

Y en estos tiempos de pandemia no dejó de trabajar. Para junio, junto a otros actores, presentará al menos cuatro obras, todo mediante internet; Los hijos del alcohol, La calle del pecado, Plato paceño y Riguchito Bombón, por qué te acusan de ladrón, del maestro del teatro Raúl Salmón.

//Pagina Siete