El Congreso peruano admite la moción para destituir a Vizcarra

El presidente de Perú Martín Vizcarra contra las cuerdas por el Congreso. Foto:EFE

El pleno del Congreso peruano admitió a trámite la moción de vacancia presentada en contra del presidente Martín Vizcarra, tras la difusión de tres audios en los que el mandatario busca desentenderse de la contratación de un polémico cantante.

El arma esgrimida por el Congreso opositor son los audios de unas supuestas coordinaciones del mandatario para desentenderse de la contratación del cantante Richard Swing en el Estado, después de haberlo frecuentado durante la campaña electoral de 2016.

La maniobra es vista por el mandatario peruano como un “complot contra la democracia”, tras admitir una moción que obliga al Parlamento a votar en un pleno extraordinario antes de diez días si lo mantiene o no en el poder.

La jornada fue extraña y llena de movimientos dramáticos por parte de los congresistas y personas como Richard Swing Cisneros, el artista cuya vinculación con Vizcarra desató en último término esta crisis, quien se exhibió ante los medios denunciando “un golpe de Estado” y sembrando dudas sobre las acusadoras grabaciones que justificaron el proceso de destitución.

Ahora el Congreso deberá convocar un pleno extraordinario donde Vizcarra tendrá una hora para hacer un alegato de defensa antes de que los congresistas voten su cese, que será una realidad si reúnen 87 votos.

En ese momento el jefe de Estado sería el presidente del parlamento, el opositor Manuel Merino De Lama, que gobernaría de manera interina. La moción necesitaba 52 votos para progresar, y recibió 65 votos a favor, 36 en contra y 24 abstenciones, luego de un debate en el pleno.

Vizcarra, quien asumió el poder en 2018 tras la dimisión del presidente Pedro Pablo Kuczynski, de quien era vicepresidente, quedó el jueves contra las cuerdas tras ser acusado de pedir a sus asesores que mintieran en una investigación parlamentaria sobre un polémico contrato con un cantante, de acuerdo con la difusión de unos audios.

“Primero hay que ver lo que es, y luego lo que se va a decir”, dice Vizcarra en la grabación a dos de sus colaboradoras, a quienes pide supuestamente mentir ante el Congreso sobre el número de veces que acudió al Palacio de Gobierno el cantante investigado.

Las asesoras que intervienen en el diálogo son Miriam Morales y Karem Roca, quienes le mencionan a Vizcarra hasta cinco ingresos al palacio del polémico Richard Cisneros, conocido como Richard Swing.

“Hay que decir que entró dos veces” en lugar de cinco, les pide Vizcarra. “Lo que queda claro es que en esta investigación, estamos todos involucrados”, agrega. La difusión de los audios ocurrió en el marco de recurrentes choques con el Congreso.

En septiembre de 2019 el mandatario disolvió constitucionalmente el Parlamento y convocó nuevos comicios legislativos para superar otra crisis.

El caso estalló en mayo cuando la prensa descubrió que, en plena pandemia, el Ministerio de Cultura había contratado como conferencista y animador al cantante Richard Cisneros Swing, un artista local poco conocido que alardeaba en medios de haber sido asesor del gobierno. El Parlamento abrió una investigación sobre los presuntos contratos irregulares por los que Cisneros recibió 10.000 dólares.

“No voy a renunciar, no me voy a correr”, dijo Vizcarra el jueves en un mensaje por televisión, negando cualquier acto ilegal.

“Estamos ante un complot contra la democracia”, aseguró Vizcarra, quien ha conseguido un alto apoyo popular por su cruzada contra la corrupción.

Para Vizcarra, y para el propio cantante, este paso del Congreso es fruto de una “conspiración”, coordinada por sus enemigos políticos para asumir el poder y dejar en el tintero las reformas políticas anticorrupción impulsadas por el Ejecutivo.

Desde hace semanas rondaba el rumor de que el Congreso, donde el Gobierno no tiene representación, buscaba cesar al presidente peruano.

Grabaciones hicieron caer a otros presidentes en el país vecino

La difusión de grabaciones y videos comprometedores ha marcado la caída de gobernantes peruanos en las últimas dos décadas.

Alberto Fujimori (1990 – 2000) y Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) perdieron sus puestos cuando unos videos mostraron cómo sus allegados maniobraron con sobornos y componendas para mantenerse en el poder.

Su suerte quedó sellada cuando el hombre fuerte en la sombra, su asesor de Inteligencia Vladimiro Montesinos, apareció en unos videos sobornando a legisladores, empresarios y responsables de medios de comunicación a cambio de apoyo.

Montesinos grababa a escondidas estos videos, que fueron filtrados a los medios por miembros del propio aparato de Inteligencia.

Pedro Pablo Kuczynski, conocido popularmente como PPK, renunció el 21 de marzo de 2018, en la víspera de un segundo juicio político en el Congreso dominado por el fujimorismo, luego de que se divulgara un video donde sus aliados negociaban con legisladores fujimoristas votos a cambio de favores políticos.

A Kuczynski, al que sucedió su vicepresidente Martín Vizcarra, lo lastró un largo enfrentamiento con el Congreso.

Advierten que se puede generar mayor inestabilidad

Responsabilidad y ojo con la desestabilización si se destituye al presidente. Ese mantra lo repiten en Perú analistas, periodistas y algunos políticos que ven con terror las opciones que se asoman como trasfondo de la crisis abierta en el Perú.

Lo cierto es que la complejísima situación en la que se encuentra el presidente Martín Vizcarra, a un paso de ser destituido por el Congreso, puede detonar una cadena de consecuencias calamitosas para la estabilidad política de Perú, su democracia y su proceso de reforma política y lucha contra la corrupción.

La percepción es que detrás de este escándalo, más allá del hecho de que Vizcarra deberá ser investigado por la Justicia, aparecen fuerzas en el Parlamento con intereses espurios que han encontrado un buen pretexto para desestabilizar el país y alcanzar así objetivos personales poco cercanos a las necesidades de la mayoría de los peruanos.

Es por eso que desde muchos lugares han aparecido los pedidos, o ruegos, para que el Congreso actúe con reflexión y mesura y no busque imponer de forma sumaria una destitución, permitiendo además que el trámite legal siga su curso, más aún en un contexto de brutal crisis sanitaria y económica.

“Que se procese esta información en el marco que corresponde. Debe ser procesada, analizada y sancionada en su momento correspondiente, pero ahora hay que poner encima de la mesa las prioridades nacionales. Eso lo garantiza la estabilidad y no lo estamos viendo. No es esta la agenda que los ciudadanos requieren”, indicó a EFE la politóloga Adriana Urrutia.

Perú es uno de los países más golpeados de la región por la pandemia del coronavirus por los casos y los fallecidos.

//EFE