Estupro, un delito que agresores disfrazan de amor y deja secuelas

Una fotografía referencial que grafica el dolor de una víctima de violencia. FOTO: Mariela Cossío

Pamela (nombre cambiado), de 14 años, puso su confianza en un vecino y entabló una amistad. El joven, de 18 años, usó artimañas para seducir a la menor de edad y convencerla de que la amaba e inducirla a mantener relaciones sexuales.

La progenitora de la víctima la notó pensativa y temerosa, en julio de este año. La llevó a una consulta médica de rutina en Cliza, municipio donde radican, y descubrió que cursaba 12 semanas de gestación. La menor de edad le contó a su madre que comenzó una relación con un hombre mayor que ella, hace un año, a sus 13 años.

El agresor le prometió “cuidarla siempre” y “formar una familia”. Luego la convenció de tener intimidad y cuando supo que ella estaba embarazada desapareció. La familia de la víctima presentó la denuncia ante las autoridades policiales, quienes se encargaron de la búsqueda del agresor e investigación del caso.

El registro de este tipo de violencia sexual subió durante la pandemia de la COVID-19. Vecinos, amistades y cuñados han sido apuntados como los agresores.

“El agresor, muchas veces, busca que la víctima cumpla 15 años para decir que dio su consentimiento (para una relación sexual) y que el tipo penal no sea tipificado como violación. Algunos incluso pretenden no ser juzgado y buscan un matrimonio posterior (…). Esa supuesta autorización no es real porque la o el adolescente desconoce y no está preparado, y los daños psicológicos son terribles”, manifestó la directora de Misión Internacional de Justicia, Alejandra Cámara, en un conversatorio organizado por la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) denominado Factores que inciden en la violencia sexual a niños, adolescentes y sus procedimientos legales.

Acotó que este delito ha sido discutido por distintas instituciones, algunos en favor y otros en contra, porque habría sido manipulado por algunos abogados para cambiar la tipificación de violación a estupro.

“Los dos requisitos para que sea un caso de estupro es que la víctima sea menor de 18 años y mayor de 14. El móvil para tener la relación sexual es la seducción o engaño, son falsas promesas o supuesto enamoramiento para llegar a la intimidad”, manifestó.

Añadió que no existe un test para comprobar si hubo o no consentimiento y que eso es aprovechado por los abogados defensores de los agresores. Lamentó que fiscales, en años anteriores, hayan tipificado casos como estupro, cuando el agresor era el padre, padrastro, hermano, primo u otro familiar porque no se puede sustentar que hubo un enamoramiento o consentimiento legal de la víctima.

“Tuvo que existir un fuerte nivel de influencia, de violencia psicológica, intimidación por el grado de poder que ejerce el familiar sobre la víctima y otros factores”, dijo.

SEIS FACTORES

La abogada penalista Paola Barriga, en el mismo evento, manifestó que se debe hacer énfasis en la prevención basada en la atención de los menores de edad e identificó seis factores que inciden en la violencia sexual en niños y adolescentes.

Se trata de la falta de información sobre sexualidad saludable, acceso a la tecnología sin supervisión, estar inseguro o solitario, necesidades especiales (niños con discapacidad intelectual), exposición a medios de comunicación explícitos (información distorsionada, vigilar la tecnología y no publicar las fotos de los menores) y tiempo con otras personas sin supervisión.

Explicó que los menores de edad deben ser educados en sexualidad saludable para generar en ellos estabilidad psicológica. Es importante que los niños conozcan las partes de su cuerpo por su nombre y sepan cuando están siendo víctimas de violencia sexual.

Comentó que los niños solitarios e inseguros son los que son captados por los agresores. Los pedófilos les dan atención y se ganan su confianza antes de abusarlos. Añadió la importancia de que los padres supervisen el uso de la tecnología que no es sinónimo de invadir la privacidad

Apuntó que el uso de la Cámara Gesell evita revictimizar a los menores de edad que sufrieron violencia sexual porque es un proceso traumático que el niño declare ante los efectivos policiales, Fiscalía o en juicio e incluso este procedimiento afecta a la víctima, desde ser sometido a pruebas realizadas por los médicos forenses para certificar si fueron abusados sexualmente o violados y en ocasiones el resultado ni siquiera es preciso.

DELITOS Y PENAS

La directora de Misión Internacional de Justicia, Alejandra Cámara, explicó que el mal uso de la terminología es un riesgo. El agresor y su defensa toma el que le conviene buscando que la pena sea menor.

El delito de violación se da a través de la intimidación, violencia física o psicológica, es decir, son actos sexuales no consentidos. Es el acceso carnal mediante la penetración del miembro viril o de cualquier otra parte del cuerpo o de un objeto vía vaginal, anal u oral. La pena es de 15 a 20 años.

Indicó que la violación de infante, niña, niño o adolescente tiene similares características que la anterior, pero las víctimas (mujeres u hombres) tienen menos de 14 años. Se tipifica así, aunque no haya fuerza física o psicológica, intimidación o se alegue consentimiento. Quedan exentas las relaciones consensuadas entre adolescentes mayores de 12 años, siempre que no exista diferencia de edad mayor de tres años entre ambos y no se haya cometido violencia o intimidación. La pena es de 20 a 25 años.

En tanto, el delito de estupro se da cuando el agresor tiene relaciones sexuales con la víctima (mayor de 14 y menor de 18 años) usando artimañas como la seducción o engaño. Es sancionado con privación de libertad de tres a seis años.

El abuso sexual son los actos donde no hay penetración o acceso carnal. Se da mediante la intimidación, aunque no haya uso de la fuerza física o psicológica y se alegue consentimiento. Si la víctima es mayor de 14 años la pena será de 6 a 10 años de cárcel, pero si el afectado es menor de 14 años la sanción será de 10 a 15 años de prisión.

La pena es agravada con cinco años, en los casos de los delitos anteriores, cuando el agresor es su educador o si la víctima tiene discapacidad, entre otras circunstancias.

El 70% de los hechos de violencia sexual se da en el entorno familiar y personas muy cercanas que han sido familiarizados como los padrinos o aquellos que viven cerca de la víctima.

2019, AÑO MÁS VIOLENTO

En Bolivia, se atendió 1.170 casos de violación a infante niña, niño o adolescente la gestión pasada. Es la cifra más alta desde 2015, informó el director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), Juan Alarcón, durante el conversatorio.

Detalló que se registró 687 casos en 2015, 737 en 2016, 727 en 2017, 995 en 2018 y 1.170 en 2019. Además, durante el primer semestre de este año hubo 404 hechos.

También reportó que atendieron 177 denuncias de tentativa de violación a menores de edad; 42 en 2015, 23 en 2016, 36 en 2017, 36 en 2018 y 32 en 2019. Y el primer semestre de esta gestión fueron ocho casos.

Santa Cruz, es el departamento que concentra la mayor cantidad de denuncias. Alarcón manifestó que los casos de violación de menores de edad redujeron en casi un 25% de acuerdo con los datos comparativos del primer semestre de 2019 y 2020.

En 2019, se registró 517 violaciones a niños y adolescentes; 33 en Beni, 11 en Chuquisaca, 39 en Cochabamba, 50 en La Paz, 7 en Oruro, 14 en Pando, 21 en Potosí, 300 en Santa Cruz y 41 en Tarija.

En 2020, se atendieron 404 hechos; 20 en Beni, 8 en Chuquisaca, 27 en Cochabamba, 70 en La Paz, 10 en Oruro, 12 en Pando, 44 en Potosí, 180 en Santa Cruz y 33 en Tarija.

172 de los 404 casos de violaciones se registraron durante la cuarentena de la COVID-19. 13 se denunciaron entre el 17 y el 21 de marzo, cinco entre el 22 y el 25 de marzo, 110 entre el 26 de marzo y el 31 de mayo, y 44 del 1 al 30 de junio.

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