Feminicida buscaba a Nancy en las calles para evitar sospechas

Nancy Pedrozo R., la joven víctima de feminicidio en Uyuni (Potosí). FOTO: Cortesía de familiares

Nancy Nayda Pedrozo R. cumpliría 31 años este 18 de septiembre. Tenía dos meses de gestación y con ilusión, pese al corto tiempo de embarazo, le leía cuentos a su bebé y le expresaba las ansías que tenía de sostenerlo en brazos. El 1 de agosto, Alejandro O.C., el hombre que le prometió amarla y cuidarla le quitó la vida y para deshacerse del cuerpo la quemó, en complicidad con Serapio L.O., su cuñado.

Para conocer ese fatal desenlace tuvo que transcurrir 34 días, desde la desaparición de Nancy. La Policía presentó a ambos hombres como los presuntos autores del feminicidio la tarde del 4 de septiembre.

La familia de la víctima no encuentra consuelo y aún no puede velar los restos óseos calcinados de Nancy debido a que fueron trasladados al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Cochabamba para que se realicen las pericias genéticas que permitan confirmar que el cráneo y parte del tórax hallado en la comunidad de Chita en Uyuni (Potosí) pertenecen a la joven que fue buscada durante un mes.

TORTUOSO CAMINO

Nancy salió de su casa de campo ubicada en Uracaya, una comunidad que está entre Coroma y el río Mulatos, el 1 de agosto. Una de sus hermanas contó a OPINIÓN que la joven estaba esperando transporte en la carretera para dirigirse a cruce Ventilla (Challapata) y encontrarse con Alejandro. Algunos conocidos la vieron por el cruce Coroma, de donde también salen vehículos, pero aparentemente estaba retornando a su hogar por la dirección en la que caminaba.

Relató que su mamá se comunicó con Nancy, entre las 17:00 a 18:00, y ella le comentó que estaba volviendo a su vivienda y que no tenía mucho crédito. Iban pasando las horas, su teléfono estaba apagado y no llegaba a su hogar. Entonces, decidieron llamar a Alejandro para preguntar si ya estaba en su casa porque pensaron que pudo conseguir una movilidad y que demoró por los bloqueos y restricciones vehiculares que se aplican por la cuarentena.

El hombre les dijo que no había llegado y mostró preocupación e incluso dijo que saldría a buscarla. “Al día siguiente, supuestamente fue caminando a Sevaruyo, Huari, Coroma con la foto de Nancy diciendo que su esposa embarazada estaba desaparecida y que cualquier información se comuniquen con él. Dijo que fue a postas médicas pensando que pudo haber sufrido un accidente e incluso habría caminado llorando”, manifestó la hermana.

El 3 de agosto, el hombre volvió a la casa de la víctima, donde estaba solo la hermana menor, y la acusó de esconder a Nancy. Alejandro habría entrado a la vivienda por la pared e ingresó a uno de los cuartos buscándola hasta debajo de la cama y luego se fue diciendo que iba a Challapata.

“Ese hombre nos engañó, no habíamos pensado que él podía ser el asesino porque supuestamente nos estaba ayudando a buscarla. Sus últimas actitudes nos llevaron a dudar porque nos amenazó diciendo que después de la desaparición de mi hermana seguía mi mamá y mi otra hermana menor”, señaló la hermana de la víctima.

Unos días después, Alejandro les hizo conocer que no seguiría más con la búsqueda porque sus familiares le habían dicho que “deje de meterse” e incluso les pidió que le devolvieran el dinero que gastó, mientras buscaba a Nancy.

EL CRIMEN

El 1 de agosto, de acuerdo con las investigaciones conjuntas de la Policía y la Fiscalía, Nancy se encontró con Alejandro, quien se dirigía en un vehículo de la comunidad de Ventilla a Cruce Ventilla. También Serapio estaba en el motorizado y presuntamente la pareja inició una discusión y uno de ellos la empujó hacia la carretera. La joven estaba agonizando a consecuencia del fuerte golpe que se dio en la cabeza al caer de la movilidad y murió por traumatismo cráneo encefálico.

Los hombres la levantaron y cambiaron de ruta dirigiéndose a río Mulatos. Al llegar al puente Coroma, Serapio le habría dicho a Alejandro que él se haría cargo del cuerpo de Nancy y él se fue a Cruce Ventilla.

El 23 de agosto, un comunario reportó a la Policía de Uyuni el hallazgo de restos óseos calcinados en la localidad de Chita. La Fiscalía y los efectivos se constituyeron en el lugar y realizaron el levantamiento legal. La madre de Nancy reconoció rasgos particulares en la dentadura y los actos investigativos coinciden y hacen suponer que los restos humanos son de la joven que fue reportada como desaparecida.

Actualmente, ambos hombres están con detención preventiva por seis meses, etapa investigativa. Alejandro se encuentra en la cárcel Santo Domingo de Cantumarca y Serapio en el centro productivo de Uyuni. En tanto, la familia clama justicia y pide celeridad en la investigación para que se dicte la sentencia máxima.

NO HAY JUSTICIA NI DUELO

La hermana de Nancy contó que su madre está devastada. “Casi no come, está destrozada. Solo piensa en lo que le ocurrió a mi hermana. Duerme unos minutos y se despierta. Nada nos la va a devolver y lo único que queremos es justicia, y que los asesinos nos digan dónde dejaron todos sus restos para que podamos velarla y darle sepultura”.

Nancy era la segunda de seis hermanos. La mamá de la joven no encuentra consuelo debido a que perdió a dos de sus hijas el mes pasado; una de las menores a consecuencia de un problema de salud.

“Ni siquiera sabíamos que Nancy murió antes que mi otra hermanita porque teníamos la esperanza de encontrarla con vida. Es difícil para mi familia todo lo que estamos pasando”, dijo.

La madre de la joven que fue reportada como desaparecida recorrió varios kilómetros caminando. Pegaba los anuncios con la foto de su hija para que las personas que la vean puedan ayudarla a dar con su paradero.

El primer contacto con las autoridades policiales fue el 3 de agosto, pero les indicaron que debían esperar las 72 horas para su búsqueda. Además, les dijeron que “era mayor de edad y que seguramente aparecería”. El 5 de ese mes, una de las amistades cercanas de Nancy fue al Comando, para ayudar a la familia, y le dijeron que debían sentar la denuncia en su jurisdicción.

El 6 de agosto, la madre de Nancy fue a la Policía de Challapata para reportar el caso. Le hicieron el afiche con la foto de la joven y las características, y le dijeron que ella misma debía pegar en las trancas u otros espacios porque no había los suficientes efectivos para realizar esa tarea.

Dos días después, la mujer fue a la Fiscalía de Uyuni, pero le recomendaron volver al día siguiente porque no atendían domingo. Se dirigió a la Policía de esa población y le rechazaron la denuncia porque ya había una en Challapata. Finalmente, el 10 de agosto, la Fiscalía tomó conocimiento del caso y empezó la búsqueda.

La familia realizó gastos en la búsqueda de Nancy y no cuenta con recursos económicos. El caso lo están llevando con un abogado de defensa pública, pero piden la solidaridad de algún profesional que pueda apoyarlas o asesorarlas puesto que desconocen los procedimientos que deben seguir en este tipo de procesos.

AMENAZAS

Una de las hermanas de Nancy recibió llamadas extrañas de un hombre que se identificó como dirigente de la provincia de Chayanta, hace una semana. Esa persona le dejó un audio en WhatsApp diciéndole que se enteró que Alejandro había sido sacado de su domicilio y exigía que le hagan conocer su paradero “ya nomás”. De lo contrario, enviaría a unas 500 personas a su casa y secuestrarían a las personas que se encuentren ahí.

Ese día, Alejandro fue aprehendido por la Policía y ni la familia de la víctima tenía conocimiento de ese operativo. La hermana de Nancy comentó que no volvieron a recibir amenazas.

LA COSTURA

“Alex Sport” se llama el taller de costura del imputado por feminicidio. Nancy estudió parvulario y trabajó en algunos centros educativos, pero la pandemia evitó que pudiera continuar desenvolviéndose en su profesión.

Nancy y sus dos hermanas estudiaron corte y confección a través de un programa de Mi Primer Empleo Digno en Potosí, hace seis años. Ahí, conocieron a Alejandro porque era el ayudante del profesor de costura. Era un hombre callado y alguna vez le consultaron un corte o algo referente al curso.

No supieron más de ese hombre, hasta abril de este año, cuando las buscó para ofrecerles trabajo en su taller de costura. Primero, habló con una de sus hermanas a quien le pidió que trabaje con él y le contó que estaba buscando una esposa. Todo eso le pareció extraño y rechazó la oferta. Nancy también fue contactada por Alejandro y ella aceptó la propuesta laboral.

Un tiempo después, la joven les contó a sus familiares que estaba saliendo con alguien, pero no les dijo de quién se trataba. Luego, supieron que era Alejandro, de unos 50 años y él le propuso matrimonio y pidió su mano a la progenitora, pero el consentimiento debía darlo el hermano mayor.

Nancy convivió un tiempo con el hombre, pero la semana que supo de su embarazo estaba en su casa de campo en Uracaya. Le confirmaron su resultado en el centro de salud Villa Venezuela de Potosí y ella estaba muy contenta, y se lo contó con entusiasmo a su pareja, quien después terminó con sus sueños.

Mensajes

Alejandro borró los mensajes que intercambió por WhatsApp con la víctima, antes de su desaparición. La Policía estableció que hubo comunicación.

//Los Tiempos