Un hombre, que salía de una casa de citas, mata a un niño de 12 años y le arrebata el sueño de ser futbolista en España

Eran las seis de la tarde cuando Sebastián Viveros Torrico vino al mundo. El cordón umbilical se le había enredado en su cuellito y el parto era peligroso. El bebé peleó y, después de varios minutos, vio la luz. Era un 14 de septiembre. Pasaron 12 años y este viernes, ese mismo niño, partió de este mundo para siempre. Un lío amoroso le arrebató el aliento.

El hecho

Una mujer llegó a la casa de citas, más conocida como ‘La casa 23’ cercana a la calle 13 de la radial 19 y cuarto anillo. Era cerca del mediodía. Entró y discutió con su esposo, que se encontraba adentro. Luego -según los vecinos- se retiró del lugar y caminó por la calle. Se acercó a una venta, donde había tres muchachos, y no se percató que su marido salió enfurecido del lenocinio a bordo de una camioneta azul Dodge Ram.

Los vecinos dicen que el hombre intentó atropellar a su mujer, pero que en el intento perdió la rueda delantera izquierda de su motorizado. Así que terminó impactando en contra de Sebastián; la mujer también salió herida. Cuando llegó la Policía se pudo constatar que el hombre estaba ebrio y la Alcaldía pasó a clausurar ‘La casa 23’. Ya para ese rato, el niño perdió la vida instantáneamente.

El aviso

Ana María Torrico estaba preparando un chicharrón de pollo para el almuerzo cuando una mujer le gritó desde afuera y le advirtió que una camioneta andaba como ‘loca’ en la calle. Ella sintió una sensación profunda en su pecho, dejó las ollas y salió corriendo. De lejos vio cómo sus vecinos se amontonaban alrededor del carro azul. Ella pensó lo peor. Y acertó.

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La mujer se desvaneció. Y, en su desesperación, gritó, lloró y quiso acercarse a su retoño, pero sus vecinos se lo impidieron. A Sebastián se lo llevaron. Y ella no encontró consuelo. El niño había salido de la casa para comprar una soda y unas empanadas junto a sus dos primos, de 14 y 18 años, respectivamente. Estaban en la tienda de doña Sara cuando vieron la camioneta que se acercaba, pero no pudieron huir; los dos chicos sufrieron heridas en el cuerpo y Sebastián se llevó la peor parte.

Este lunes 14, Sebastián iba a cumplir 13 primaveras. Ese día, su madre le iba a preparar su platillo favorito: churrasco y le compraría una torta de chocolate. Pero, ya no será posible. El niño tenía tres hermanos y cursaba el sexto de primaria en el colegio La Madre. Le gustaba la pelota. Admiraba a Messi y hasta jugaba en la academia Tahuichi, ahí ya mostraba su buen dominio para el balón y su destreza para combatir al enemigo.

Un día, Sebastián le dijo a su madre que cuando sea grande se iría a España para convertirse en futbolista y enviarle dinero. Ana María lo apoyaba en su amor por el balompié. Su padre, desde EEUU, también. Hoy, ese deseo quedó frustrado. Su cuerpo llegó a las 20:12 a su casa ubicada sobre la calle 13 de la radial 19. Ahí, será el último adiós.

//El Deber