Historias de desaparecidos: víctimas bajo tierra, en un río o asfixiadas

Cuatro crímenes conmocionaron al país en las últimas semanas. Beymar, Sergio Fernando, Jorge Luis y Mónica fueron reportados, por separado, como desaparecidos en La Paz y Cochabamba. Todos fueron asesinados cruelmente y sus cuerpos, en tres casos, fueron hallados y el otro está siendo buscado, pero sus verdugos confesaron el delito.

Los familiares exigen justicia y pena máxima para los autores de los crímenes. En todos los casos, hay procesados, algunos con sentencia, y otros que aún están prófugos.

1. Beymar, de 13 años, quería ser policía, pero sus sueños fueron truncados cuando fue estrangulado hasta la muerte por un adolescente el pasado 12 de febrero, el mismo día que lo secuestraron cuando iba a la casa de su abuelo en Huayrapata, Nor Yungas (La Paz).

Su cuerpo fue encontrado la tarde del 18 de febrero, en la misma población. Los secuestradores, a través del teléfono de la víctima, pedían 50 mil bolivianos para devolverlo con vida, cuando el menor ya había sido asesinado. Los familiares negociaron y juntaron entre todos 40 mil, y hubo tres intentos de entrega en la ciudad de La Paz, pero no se concretó porque pidieron una “prueba de vida”; una foto del menor con el periódico del día.

Los investigadores hicieron la triangulación de llamadas, mientras los secuestradores extorsionaban a la familia, y dieron con su ubicación. Se encontraban en Huayrapata, el pueblo de la víctima y sus familiares.

En un operativo dieron con el vehículo que habrían usado para raptar al menor. Capturaron a Víctor M.K., de 17 años, y a Moisés Q.C.; el primero confesó haber estrangulado a Beymar. Luego, dijo que lo hizo porque el otro implicado le ofreció 10 mil bolivianos para desaparecerlo porque tendría problemas con el padre del niño.

Beymar, era hijo único, y sus padres piden que se esclarezca el caso y se dé con todos los autores del hecho.

La fosa donde encontraron los restos. Foto de cortesía.

2. Sergio Fernando Ascarrunz, de 52 años, fue hallado sin vida después de 60 días de búsqueda. La data de su muerte es de ese mismo tiempo, según los investigadores.

“No hay motivo por los que le hubiesen hecho algo. Descartamos ajuste de cuentas, no tenía deudas u otras situaciones. Es raro que nadie sepa nada de él, es como si se lo hubiese tragado la tierra”, dijo uno de sus familiares unos días después del 20 de diciembre, cuando desapareció “Nano”, así lo llamaban de cariño.

La madrugada del 18 de febrero, encontraron su cuerpo bajo un vaciado de concreto “reciente” en una casa de citas de la avenida Capitán Ravelo, en La Paz.

Picaron el concreto y descubrieron el cuerpo; sus familiares lo reconocieron por un tatuaje, de ojo egipcio, en su muslo derecho. La tarima de cemento sostenía un tubo de baile.

Por su muerte, dos hombres están siendo procesados. Se trata de Walter M.Q. y Danny M.L. propietario del lenocinio y el responsable de seguridad, respectivamente. Un tercer implicado conocido como “El Panda” está siendo buscado.

Según la autopsia, Ascarrunz falleció por un traumatismo cráneo encefálico abierto, es decir, recibió un golpe contundente en la cabeza presuntamente con “un fierro o una punta”.

Resultado de imagen de Jorge Luis Trujillo Blas

3. Jorge Luis Trujillo Blas, de nacionalidad peruana, fue reportado desaparecido en Ivirgarzama, el 18 de enero. Una selfie que se tomó con su supuesto amigo y ayudante permitió esclarecer su asesinato.

La víctima salió de su domicilio, ubicado en la ciudad de Cochabamba, con destino a esa localidad del Trópico el 14 de enero por negocios. Se dedicaba a la venta de autopartes e iba a ofrecer sus productos y realizar cobros a clientes.

Según sus familiares, lo último que supieron de Jorge es que estaba hospedándose en la casa de un amigo, pero a los dos días de su viaje no pudieron contactarse más con él.

Ariel Vargas Siancas, el supuesto amigo, fue detenido en una chichería de Colomi, el 15 de febrero. El hombre confesó el crimen e involucró en el asesinato a Rigoberto Calicho Gandarillas; ambos fueron sentenciados a 30 años de presidio sin derecho a indulto en el penal de El Abra.

Según las investigaciones, Jorge, de 57 años, fue a cenar con Ariel y Rigoberto, la noche del 16 de enero. Luego se fueron a descansar a la casa de su ayudante.

Ahí, el hombre fue golpeado en la cabeza, mientras dormía, con una piedra. Su amigo tomó un machete y le cortó el cuello; pusieron su cuerpo y dos piedras grandes en un saquillo antes de arrojarlo al río Sacta. La Policía, con los grupos de rescate, continúan en la búsqueda del cuerpo. El móvil del crimen fue el robo de 50 mil bolivianos que tenía Jorge.

4. Ajuste de cuentas, celos y narcotráfico rodean el crimen de Mónica Olmos. Los familiares de la joven, de 25 años, reportaron que fue secuestrada de su casa ubicada en el Sindicato 40 Arroyos de Villa Tunari (Cochabamba), el 20 de diciembre de 2020.

Su cuerpo fue hallado enterrado en el monte de esa población después de 52 días de búsqueda. La joven fue agredida sexualmente y estrangulada con un lazo.

Según la investigación policial, el exenamorado de la víctima, identificado como Denny G.M., pagó 70 mil bolivianos a tres hombres para hacerla desaparecer.

Entre esas personas contratadas está el primo de la víctima, Omar F.H. Luego, David Z.R. y uno apodado el “colombiano”. El familiar de Mónica, se sometió a un procedimiento abreviado, y fue sentenciado a 30 años de prisión. En tanto, los otros dos están con detención preventiva.

Sobre el caso, lo último que dijo el director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Alberto Aguilar, es que el “colombiano” estaba siendo buscado. Luego, la Policía departamental descartó la participación de un extranjero en el crimen.

Los móviles continúan en investigación; hay varias hipótesis. Entre ellas, se maneja que el exenamorado le entregó una cantidad de dinero para que incursione en actividades ilícitas. No recuperó el monto y ella terminó con él, y ordenó que acabaran con su vida.

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