Meninas brasileñas con sangre boliviana

Meninas brasileñas con sangre boliviana. EDUARDO SCHWARTZBERG

Frente al espejo, las meninas van dando los últimos retoques al maquillaje y ajustando los detalles de la vestimenta típica que lucirán en la sesión fotográfica. Alessandra que ya está preparada aprovecha para hacer un video en vivo y un TikTok para sus redes sociales.

Todas ellas pertenecen a las diferentes fraternidades folclóricas que existen en la ciudad de São Paulo, y cada año participan en el evento más importante que tiene la comunidad boliviana, en el mes de agosto, que se   realiza en devoción a las Vírgenes de Copacabana y Urcupiña, como así también en conmemoración a la efemérides patria. Dicho evento es organizado por Asociación Cultural Folclórica Bolivia Brasil (ACFBB).

La sesión fotográfica que se expone en estas páginas de la revista ASÍ, es el inicio de un proyecto de largo plazo que quiere mostrar la belleza boliviana que existe en Sao Paulo en un sentido amplio, no solo basado en lo estético sino en el hecho simbólico de que estas mujeres, siendo brasileñas o llegando al Brasil muy niñas, han asimilado la cultura de sus padres y la representan con orgullo ahora que son adultas.

Así lo demuestra la biografía de cada una de ellas. Por ejemplo, Najha Alessandra Espinoza Ugarte, que tiene 18 años y nació en la ciudad de São Paulo, indica que siempre supo de sus orígenes y que empezó a bailar por la motivación de sus padres.  “A los 13 años comencé a bailar caporales con el grupo folclórico Kantuta Bolivia. En 2019, tuve la oportunidad de ser una de las representantes de la fraternidad como Señorita Kantuta Bolivia, una gran emoción para mi corazón porque mi meta es mantener viva nuestra querida cultura boliviana”, afirma.

Una historia similar es la Dana Lourdes Borda Laura, también brasileña, quien es apasionada por la danza de la morenada. Inició su trayectoria folclórica en la Fraternidad Cultural    Morenada Señorial Illimani Brasil, en la que bailó cinco años como figura china morena y tres años de cholita. Asimismo, tuvo el honor de ser guía de la tropa de cholitas de la fraternidad en 2018 y 2019, uno de sus mejores recuerdos.

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El padre de Dana, Héctor Laura, es fundador de la fraternidad Illimani, en São Paulo, y también forma parte de la actual directiva de la ACFBB, que desde hace más de 10 años viene realizando la fiesta mayor de la comunidad boliviana.

Lastimosamente, y como consecuencia de la COVID–19, varios folcloristas fallecieron el año pasado, entre ellos el fundador y presidente de la ACFBB, Germán Poma, quien dirigió por muchos años esta institución.

Dentro de la asociación existen fraternidades de caporal, morenada, tinku, saya, diablada, grupos autóctonos y, en los últimos años, de Salay, una danza que se ha popularizado bastante entre los jóvenes y señoritas.

La representante de tinku es Chabely Sandy Chambi Rivas (20). Afirma  que cuando supo de su origen siempre lo quiso representar y encontró en la danza la mejor forma de hacerlo. “Todas las danzas son diferentes y cada una tiene su historia, pero con la que yo me identifiqué fue el tinku, amo la ropa, los pasos y cómo es el baile. Formo parte de la fraternidad Tinkus Bolivia Wayna Lisos desde 2017”, dice.

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Los grupos de danza folclórica que existen en São Paulo, en varios casos, son filiales de la fraternidades de Bolivia. Un ejemplo de ello son los caporales San Simón, cuya representante en esta sesión de fotos es Paula Rivera Pimentel, quien afirma que siempre se sintió atraída por este ritmo y representó a su fraternidad como reina en 2019.

Brasil es uno de los cinco países que alberga la mayor cantidad de bolivianos que decidieron migrar del país. Se presume que los datos oficiales, entre 300 mil y 350 mil personas representan un número menor a la cantidad de connacionales que viven en la capital paulista.

El oficio principal en el que trabajan es el de la costura siendo la base fundamental de la industria de la moda brasileña y, a pesar de la estigmatización que desde hace años produce la prensa de Brasil sobre los bolivianos, la movilidad económica y social es importante, lo que se representa en estas jóvenes que están cursando una carrera universitaria o ya son profesionales.

Existe también quien decide seguir en el tema de la costura pero en un nivel superior, como el diseño de modas, que es el caso de Leidy Gabrieli Esmeralda Lecoña Lequipe, quien danza caporales desde sus 5 años y ahora, a los 23 años, es formada en diseño de moda e inclusive creó el proyecto de valorización de la cultura boliviana denominada QANTU.

La realización de esta sesión de fotos fue un grato momento en tiempos difíciles que nos toca vivir. “En época de pandemia, el retornar a un breve tiempo de confraternización junto a personas que llevan dentro de sí el mismo sentimiento de amor y orgullo por nuestras danzas es reconfortante. Una experiencia que deja bellos recuerdos y aprendizajes”, finaliza Dana.

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