Tupiza: mujeres destinan hasta 88 días del año en la recolección de agua

Una mujer se pone de rodillas y recolecta agua en la cuenca del río Tupiza. Fotos: Instituto de Ambiente de Estocolmo (SEI)

Decir que la pobreza tiene rostro de mujer no es una novedad en el país y en el mundo. La pobreza es un fenómeno que influye los roles de género, la división de trabajo y la dificultad para acceder a la educación y a un trabajo digno. Según ONU Mujeres, las mujeres a nivel mundial realizan al menos 2,5 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres.

A todo lo señalado, en la cuenca del río Tupiza, ubicada en la provincia de Sud Chichas, en el departamento de Potosí, las mujeres y desde niñas destinan entre 22 y 88 días del año en la recolección y traslado de agua hasta sus viviendas para el consumo.

Una de las investigadoras con mujeres rurales en la cuenca del río Tupiza.

“El trabajo de recolección de agua requiere una inversión de tiempo promedio de alrededor de 178 horas por hogar al año, equivalentes a 22,3 jornadas de trabajo de ocho horas; sin embargo, algunos hogares pueden requerir más de 700 horas al año para recolectar agua para su consumo, equivalentes a 88 jornadas laborales o más. Las mujeres son las encargadas del proceso de recolección”, señala un estudio realizado por Instituto de Ambiente de Estocolmo y promovida por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional.

Una de las investigadoras, Melina Balderrama, sostuvo que las niñas en lugar de jugar y asistir a la escuela cargan el peso del agua. “No podemos ser indiferentes frente a la vulnerabilidad de la mujer respecto a la gestión del agua. No podemos condenar a las mujeres a dedicar días enteros de su vida a la recolección. Debemos reflexionar sobre lo que esto representa para muchas niñas nacer en un hogar pobre del área rural de un país en desarrollo, quienes en lugar de jugar e ir a la escuela deben cargar sobre sus espaldas ‘el peso’ del agua”.

Los resultados de la encuesta muestran que en el área rural de la cuenca del río Tupiza, 84% de los hogares tienen acceso a una fuente que provee agua tratada y solo un 61% tiene acceso a una fuente mejorada, frente a un 98% de los hogares más ricos.

Una mujer colecta agua para llevar el líquido vital para el consumo.

Por otro lado, un 70% de los hogares de la cuenca tienen acceso al agua a través de conexiones domiciliarias; en los hogares más pobres de la cuenca sólo un 38% cuenta con esas instalaciones, en comparación con un 93% de los hogares más acomodados.

El estudio denominado Agua y género en la cuenca del río Tupiza, realizado por Balderrama, Laura Forni, Cecilia Tapia y Sophia Espinoza establece un estado de situación del agua y propone estrategias para hacer frente a los retos de equidad a través de un plan director de cuenca en Bolivia con un enfoque integral.

A través de entrevistas y la aplicación del análisis multidimensional de pobreza, el estudio estableció que la “conexión de agua domiciliaria tampoco garantiza el suficiente abastecimiento en todos los hogares. El 44% tiene problemas de abastecimiento y el 39% tiene escasez por temporadas. Estos problemas también afectan en mayor medida a los hogares más pobres donde los porcentajes son de 59% y 51%, respectivamente”.

Explica que la carencia de agua domiciliaria se ve reflejada en el porcentaje de hogares que requieren recolectar agua de su fuente primaria, que alcanza al 27,5% en toda el área rural de la cuenca, pero sube a 56% cuando se observa las condiciones del grupo más pobre, comparado con sólo 7% en hogares más ricos.

Un grupo  de personas revisan el servicio de agua a la población.

Cuatro dimensiones

De acuerdo con la información recogida en las comunidades, se constató que se proveen del río para consumo diario, en zonas rurales, algunas tienen red de agua potable, pero no es constante. No tienen provisión regular, ni servicios sanitarios, saneamiento. En el área urbana, el servicio de agua potable tiene 99% de cobertura, aunque con situaciones de racionalización. A nivel rural, a diferencia de lo urbano, no hay en general un tratamiento del agua previo al consumo.

“El agua es un gran conector del que todos dependemos. He tenido el privilegio de trabajar y conocer muchas realidades, en diferentes cuencas alrededor del mundo y aprender de las historias de cada hombre, mujer, niño y niña sobre su conexión con el agua. El gran desafío que existe para nosotros, como investigadores, es resaltar desigualdades que observamos en los estudios que informan la formulación de políticas, para no correr el riesgo de aumentar las desigualdades existentes”, dijo Laura Forni, del grupo SEI y Centro de Estados Unidos.

La investigación señala que hay redes de mujeres en la cuenca, plataformas de justicia, emprendedoras, que se fortalecen mediante intercambio de experiencias. Se ofrecen también talleres teóricos sobre derechos de las mujeres, impulsados por una ONG departamental, que han permitido la participación en espacios de carácter público, en cargos directivos y en actividades diversificadoras de la economía para promover la independencia de la mujer en el hogar.

Investigadores  y comunarios en la cuenta del río Tupiza.

En el lado menos positivo, añade, las mujeres jóvenes encuestadas reconocieron que los embarazos adolescentes siguen en aumento y que aún se conocen de casos de violencia intrafamiliar contra las mujeres.

Respecto al empoderamiento, las mujeres en la cuenca del río Tupiza se involucran y exigen frenar la contaminación del agua a través de demandas ante autoridades nacionales, trasladándose largas distancias y alejándose de sus hogares durante largos periodos de tiempo junto a sus hijos. En cuanto a la toma de decisiones sobre aspectos de agua y saneamiento, las mujeres en el área rural manifiestan que no solo experimentan rechazo de parte de los hombres, sino también de sus mismas compañeras, ya sea en el espacio laboral o público. “A las mujeres nunca nos hacen caso. No, ni nos avisan. Todavía hay machismo y nos ven menos como mujer”, dijo una mujer de la comunidad Yurcuma, recogido por el estudio.

Con relación a la seguridad humana, agrega, la violencia, el conflicto y la inseguridad son restricciones para salir de la pobreza y pueden diferir entre los diferentes grupos sociales. De acuerdo con las personas encuestadas, hay conflictos con respecto al abastecimiento futuro del agua. Se perciben conflictos de intereses entre empresas operadoras mineras y comunidades. Destacan que mujeres líderes y en cargos directivos impulsan iniciativas de gestión sostenible del agua, también en resolución de conflictos y medidas de adaptación. Por otra parte, el reto radica en involucrar a los y las jóvenes para dar continuidad a estas iniciativas.

“Las mujeres y grupos vulnerables todavía tienen una brecha importante en el acceso al agua para consumo, lo que repercute en la salud y medios de vida. Siento que de alguna manera debemos hacernos responsables para cambiar esa realidad. El mayor reto que veo en Bolivia es lograr invertir en proyectos inclusivos, participativos de gestión concertada”, sostuvo Cecilia Tapia, consultora para Bolivia Watch.

Reducir vulnerabilidad

El estudio propone al menos cuatro estrategias para reducir las condiciones de vulnerabilidad en la cuenca del río Tupiza, próxima a la población del mismo nombre.

Señala que los hogares rurales más pobres de la cuenca no tienen acceso al agua para consumo, lo que les limita salir de la pobreza. Frente a este reto, se proponen proyectos de infraestructura para el mejoramiento de agua y capacitación para el tratamiento de agua, según las necesidades específicas de las comunidades. La instalación de tanques de reservas para el acceso diario al agua y así, disminuir el tiempo destinado a la recolección. Los hogares más pobres de la cuenca no tienen agua para su producción agrícola y ganadera, lo que agrava su pobreza. Proponen instalar sistemas de riego o mejorar lo existente. Sugieren mejorar la captura de agua para animales en comunidades y la cosecha de agua de lluvia para bebederos del ganado.

Los hogares más pobres tienen menor acceso a infraestructura de almacenamiento de agua en las viviendas. En la ciudad de Tupiza, una de las poblaciones urbanas españolas más antiguas en Bolivia, sugieren facilitar tanques de almacenamiento de agua para cubrir sus necesidades en periodos de escasez. También, sistemas de cosecha de agua de lluvia y saneamiento sostenible. Propone promover el liderazgo de mujeres en las comunidades con grupos focales.

Tupiza y el  SEI

  • Cambio   El Instituto de Ambiente de Estocolmo (SEI) crea puentes entre la política y la ciencia, por lo que la participación de las partes es el centro de los esfuerzos para crear capacidad, fortalecer  instituciones y dotar de herramientas a los socios para un cambio a largo plazo.
  • Estudio  Entre 2019 y 2020, el SEI lideró una encuesta para conocer las brechas entre género y pobreza en Tupiza, en el contexto de gestión de cuencas. Está entre los  Think Tanks  prestigiosos e influenciadores en las cumbres de cambio climático: ranking 2019 #1 y ranking 2019 #2.

//Pagina Siete

 

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