Tragedia vial: Sabina caí con el bus, dando volteos, hasta llegar al fondo

Sabina Saigua Michel, una de las sobrevivientes del accidente de Chataquila, recibe atención en el hospital de Santa Bárbara, en Sucre. CORTESÍA FAMILIA SAIGUA MICHEL

Recostada en la cama siete de la sala de Traumatología del Hospital Santa Bárbara de Sucre, Sabina Saigua Michel, una de las nueve sobrevivientes del accidente en Chataquila de Chuquisaca, recibe atención médica, mientras aguarda que los médicos fijen su intervención quirúrgica.

La mujer, de 50 años, viajaba junto con otras 43 personas en el bus del sindicato Señor de Chullucuni, cuando este se embarrancó unos 150 metros dejando 35 fallecidos, la mañana del 12 de julio. El siniestro es el más trágico en los últimos tres años a nivel nacional.

Sabina, madre de seis hijos, fue la primera herida que llegó al hospital de tercer nivel, al promediar las 09:00. “Estaba durmiendo cuando la flota se embarrancó. Recuerdo que di volteos, junto con el bus, hasta llegar al fondo del barranco. Eso me ha pasado y ahora necesito ayuda”, dijo la víctima.

Su hija Liliam contó, en entrevista con OPINIÓN, que su madre se encuentra estable, pero tiene sus clavículas fracturadas y le realizaron puntos en la cabeza. Su fémur y su tibia también están dañados y les han pedido placas, tornillos y clavos para ingresarla a la sala de operación.

“Mi mamá recuerda cómo cayó hasta abajo del barranco. Gracias a Dios ha sobrevivido, pero necesitamos recursos económicos para que la operen y pueda recuperarse”, manifestó.

Desde el hospital, les hicieron conocer que Sabina requerirá alrededor de 40 mil bolivianos y el monto que destinará el Seguro Obligatorio Contra Accidentes de Tránsito (SOAT) no cubriría la cuenta hospitalaria. Además, el personal les entrega constantemente recetas médicas para el tratamiento.

Sabina es madre y padre para sus seis hijos; tres viven en Chuquisaca, uno de ellos se encuentra en etapa escolar, y el resto radica en el exterior. Se trata de una familia de escasos recursos económicos que se dedica a la agricultura en la comunidad de Sorojchi.

La mujer, de 50 años, salió de su pueblo cargando maíz para comercializarlo en Sucre y regresar a su hogar con otros productos para la alimentación de sus hijos. “Mi mamá viajaba de vez en cuando para vender maíz y volvía con arroz, fideo, plátanos, pan u otros alimentos. Nos dedicamos a la siembra, pero solo da para comprar cosas para la casa”, dijo Liliam.

Su viaje era de ida y vuelta. Sabina tenía previsto llegar a Sucre, vender su producto, comprar alimentos para sus hijos y retornar a su pueblo porque no tiene una vivienda en la ciudad y, para ellos, la estadía en otra población representa gastos.

Saigua ha despertado varias noches asustada. Lo vivido le ha provocado presuntamente traumas. Les pidió a sus hijas que vuelvan al lugar de los hechos para buscar su sombrero, abarcas, mantas y aguayo porque cree que sus prendas pueden estar siendo arrastradas por el viento y eso la tendría intranquila, pero no ha sido posible porque no pueden dejarla sola. Tampoco pudieron recuperar sus sacos de maíz.

Liliam dijo que, junto con su hermana, está pendiente de la evolución de su madre en Sucre. Expresó su preocupación por su hermanito, quien se encuentra solo en el campo. “Solo había un poco de arveja y con eso debe estar cocinándose”.

Pidió la solidaridad de los bolivianos. Las personas que deseen colaborar en la recuperación de Sabina pueden realizar su depósito a la cuenta del Banco Unión 10000010384985, a nombre de Lourdes Michel. También pueden contactarse a los teléfonos 74430264 y 68003586, de sus hijas.

Familiares de tres de los nueve heridos en contacto con OPINIÓN dijeron que no tienen muy claro cuál será el apoyo o monto destinado por el SOAT para cada víctima. En tanto, las familias han estado cubriendo las recetas médicas y presumen que esa instancia asumirá los costos hospitalarios una vez que sus parientes sean dados de alta.

Al respecto, Seguros y Reaseguros Personales Univida, a través de un comunicado, se solidarizó con las familias de las víctimas y garantizó el pago de las indemnizaciones de los fallecidos y los gastos médicos de los heridos producto del accidente de tránsito ocurrido en la ruta Potolo-Sucre catalogado como la mayor tragedia registrada en el transporte terrestre. “Siendo uno de los más aparatosos que se ha registrado en los últimos años por la cantidad de personas fallecidas y la gravedad de los heridos”.

Detalló que erogarán aproximadamente un millón de bolivianos, de los cuáles alrededor de 770 mil bolivianos corresponde a las indemnizaciones de los fallecidos y 240 mil bolivianos para gastos médicos. Asimismo, este monto podría incrementarse en caso de doble indemnización (pago por gastos médicos y posterior indemnización por fallecimiento).

Según el comunicado, los herederos del fallecido serán indemnizados con 22 mil bolivianos, mientras que a los heridos se destinará hasta 24 mil bolivianos que serán cancelados de forma directa al centro médico que acredite haber prestado los servicios. En caso de incapacidad total, la indemnización se paga directamente al damnificado o a su representante por un monto de 22 mil bolivianos.

Sin embargo, los familiares de los heridos dieron a conocer que requieren, en algunos casos, hasta más de 40 mil bolivianos.

LUTO

El bus de la empresa Señor de Chullucuni que se embarrancó unos 150 metros de profundidad en la carretera Potolo-Punilla, a unos 40 minutos del centro de la capital y a 600 metros de la iglesia de Chataquila, quedó completamente destruido.

Saquillos de maíz u otros granos, aguayos, bolsones, sombreros, mantas, zapatos u otras prendas de vestir quedaron alrededor de los restos del bus que llevaba 44 ocupantes, pero su capacidad era de 29. También encontraron un gallo que tenía una pata atada a un bolsón, animal que fue liberado, según un transportista.

El hecho de tránsito que se registró al promediar las 08:00 dejó 35 muertes; 34 perdieron la vida en el lugar del accidente, entre ellos el conductor, y otra persona se sumó a la lista de fallecidos unas horas más tarde, mientras recibía atención médica. Al menos 23 tenían más de 41 años.

El accidente dejó familias desamparadas, niños huérfanos y padres que lloran la muerte de sus hijos. Actualmente, hay nueve heridos, entre ellos una joven que lucha por su vida en terapia intensiva, en los hospitales de Santa Bárbara y San Pedro Claver.

A continuación, conozca la historia de tres sobrevivientes y tres fallecidos en el trágico accidente de Chataquila.

Judith lucha por su vida en terapia intensiva

Judith Chavarria, una de las sobrevivientes del trágico accidente. CortesÍa familia Chavarria

Judith Chavarria Caihuara es otra de las sobrevivientes del trágico accidente de Chataquila, en Chuquisaca. La universitaria, de 18 años, lucha por su vida en terapia intensiva del hospital Santa Bárbara de Sucre.

Su hermano Erwin, en entrevista con OPINIÓN, informó que Judith ingresó a dos cirugías, pero que debe someterse a otras más. Su diagnóstico es el más delicado de todos los heridos del embarrancamiento del bus, donde 35 pasajeros fallecieron, el 12 de julio.

Judith es la tercera de cinco hermanos. El día del siniestro, la joven estaba retornando de Potolo a Sucre después de una visita a sus padres. Ella estudia Ingeniería de Sistemas en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca y trabaja en una tienda para costear sus gastos.

Chavarria tiene politraumatismo, fractura en la columna vertebral y hemorragia interna abdominal. Su familia es de escasos recursos económicos y solo los clavos quirúrgicos para su columna demandarán 6 mil dólares.

Han estado gastando en recetas unos 1.500 bolivianos cada día. El SOAT destinará hasta 24 mil bolivianos por cada herido, pero ese monto, en este caso, sería insuficiente.

Erwin lamentó la situación puesto que perdieron a su madre y abuelo, en 2020. Piden ayuda de toda Bolivia para la recuperación de Judith y tienen habilitada la cuenta del Banco Unión 142074306 de Erwin Bladimir Chavarria Caihuara, con carnet 10314805. También por Tigo Money al 69688986.

DIRIGENTE OLVIDÓ SU SELLO Y EL BUS LO DEJÓJorge Luis Chavarria, dirigente de la Centralía de Potolo, durante la entrevista con Radio Chuquisaca. RADIO CHUQUISACA

“También estuve viniendo en ese bus (que se embarrancó el 12 de julio), pero olvidé mi sello y regresé a mi casa. Cuando volví, el motorizado ya había partido, pero mi hermana si lo abordó”, señaló Luis Chavarria, dirigente de la Centralía de Potolo, en entrevista con Radio Chuquisaca.

Luis es hermano mayor de Judith, la joven internada en el hospital Santa Bárbara. Tras tomar conocimiento del hecho, dijo que varios dirigentes estaban viajando porque tenían una actividad en Punillo, donde tratarían proyectos para el Plan Operativo Anual (POA) 2022.

“Tengo audios donde me ha pedido auxilio (un dirigente) y en eso ha debido fallecer”, dijo.

Wilder M.V., chofer del bus, también perdió la vida en el accidente. El Ministerio Público no abrió una causa por el siniestro tras establecer que fue un caso “fortuito” que “escapó de las manos del conductor”.

“La flota perdió el control ya que parte de la carretera cedió, es decir, se desplomó parte de la tierra produciendo un vuelque tipo tonel dejando totalmente destruida la movilidad”, dijo el fiscal de materia Fernando Aragón.

Ante esa situación, la Centralía de Potolo le hizo llegar una carta el 14 de julio al gobernador de Chuquisaca, Damián Condori, solicitándole priorice el proyecto de asfalto en la ruta Potolo-Sucre considerando que el siniestro ocurrió debido al mal estado del camino.

A ZULMA EL SINIESTRO LE CAUSÓ FRACTURAS Y TRAUMAS 

Zulma Alejandro, la estudiante de secundaria, que se encuentra internada. FACEBOOK

Zulma Alejandro Saigua, de 17 años, sobrevivió al embarrancamiento en Chataquila, pero aún recibe atención en el hospital San Pedro Claver de Sucre (Chuquisaca). Perdió a su tía Anacleta Alejandro, hermana de su padre, en el accidente registrado el 12 de julio.

La adolescente viajó el sábado 10 de julio a la comunidad de Yoroca, del municipio de Ravelo, a visitar a sus padres. El lunes, estaba retornando a Sucre, donde vive con su hermana Virginia, por cuestiones de estudio. Zulma está en quinto curso de secundaria y es la segunda de cinco hermanos.

Su hermana Virginia contó, en entrevista con OPINIÓN, que Zulma salió el jueves de una cirugía de clavícula y cadera, y que está débil, pero en proceso de recuperación.

“Mi hermanita dice que estaba durmiendo cuando el bus se embarrancó. Ha despertado como en un sueño y se ha desmayado (en el lugar de los hechos) porque estaba en la punta del bus, y cerca de ella había fallecidos. Mi hermana está traumada por todo lo que ha pasado, pero gracias a Dios la tenemos con vida”, señaló Virginia.

Acotó que casi cada día les dan recetas para el tratamiento de Zulma. “Mi familia es de escasos recursos económicos y pedimos a toda la gente que nos apoye con un granito de arena”.

Las personas que puedan colaborarla pueden hacer su depósito a la cuenta del Banco Unión 10000027704720 de su hermana Virginia Alejandro Saigua, con carnet 10542572.

DOMINGO DEJÓ EN LA ORFANDAD A CUATRO NIÑOSRealizan el levantamiento de los cadáveres del accidente del bus Señor de Chullucuni. GONZALO VEGA-RADIO ANTENA 2000

Domingo Flores Levito, de 55 años, perdió la vida en el accidente en la ruta Potolo-Punilla. El hombre, que se dedicaba a la construcción, dejo cuatro niños en la orfandad; todos menores de edad.

Sus hijos (de 2, 5, 6 y 13 años) quedan al cuidado de sus abuelos, quienes bordean los 80 años.

Perdí a mi hermano menor y mis cuatro sobrinos han quedado huérfanos. Necesitamos ayuda para los niños, es lamentable todo lo que ha pasado. Hace solo cuatro meses, mis sobrinos ya perdieron a su madre y ahora a su padre”, dijo entre lágrimas la hermana de Domingo, en una entrevista con Unitel, en su domicilio en Potolo.

Según ese medio de comunicación, los niños perdieron a su madre, en marzo de este año, víctima del cáncer. Desde entonces, Domingo ha estado batallando solo para sacar adelante a sus cuatro hijos y, precisamente, se embarcó por trabajo en el bus.

Sus familiares piden a la autoridades y población en general ayuda para los menores de edad, de los cuales tres se encuentran en etapa escolar, con prendas de vestir, víveres y materiales. Si desea colaborar puede contactarse al teléfono 73415960.

PUMA PERDIÓ A SU ESPOSA E HIJA QUE IBA EN LA PROMO

Marlene Puma, la joven que perdió la vida en el accidente de Chataquila. FACEBOOK

Santos Puma perdió a su esposa Inés y a su hija Marlene en el trágico accidente de Chataquila. Madre e hija se dirigían a Sucre para que la joven estudiante se tome una fotografía que debía presentar para un certificado de estudios puesto que este año se graduaría como bachiller del colegio Victoria Diez de la zona Lajastambo.

“Mi hija, que este año salía de la promoción, estaba yendo con su madre a Sucre para sacarse una foto que tenía que presentar para un formulario. Con ese motivo estaban yendo a la ciudad”, manifestó, a Correo del Sur, Santos Puma, esposo y padre que quedó con sus otros cuatro hijos.

Marlene estudiaba en Sucre, pero regresó a la comunidad de Chufle, a lado de sus padres, aprovechando que las clases eran virtuales. La joven tenía muchos sueños, entre ellos continuar con sus estudios. Le gustaba cantar y se vestía de pollera para bailar unos zapateos.

Su padre lamentó la pérdida de su esposa e hija, y pidió ayuda para sus hijos, quienes quedaron huérfanos de madre.

Tras el accidente, queda la reconstrucción de los hechos para indagar en las causas del embarrancamiento, pero para ese actuado los heridos tendrán que estar en condiciones de participar.

El trágico hecho “es el más fuerte que se ha tenido en los tres últimos años por la cantidad de fallecidos y número de ocupantes”, dijo a Correo del Sur, el responsable de Univida Sucre, Javier Gamarra.

//Opinión

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