Habla un boliviano que vivió en Afganistán: “Había mucho dinero y la gente se olvidó de pelear”

Saladino (centro, de blanco) el Equipo Provincial de Reconstrucción de la Guardia Nacional

Andrés Saladino Judeh es un boliviano (nacido en Camiri) que vivió en Afganistán 11 años, desde el 2003 al 2014. Llegó cuando el dominio estadounidense se estaba estableciendo de la mano de otros países que conformaban una Comunidad Internacional, que trataba de reformar este territorio después de años bajo el poder de los talibanes.

Saladino fue a Afganistán para apoyar con el desarrollo agrícola de esa región. Recuerda que esos años los afganos estaban esperanzados. «Había bastante trabajo porque la comunidad internacional estaba invirtiendo bastante dinero, muchísimo dinero en el desarrollo de programas de desarrollo agrícola, de desarrollo comercial, educación para mujeres, construcción de caminos y otros proyectos», comenta Saladino.

De esa etapa, Saladino menciona que Estados Unidos y los países aliados tomaron una población que venía teniendo 40 años de guerra ininterrumpida, donde el porcentaje de analfabetismo era bastante elevado y la esperanza de vida era de 44 años. «El primer gran error que cometió Estados Unidos fue tratar de democratizar tan rápido cuando había un analfabetismo demasiado grande, y donde difícilmente la gente podía escoger entre lo bueno y lo malo», señala Saladino.

El riesgo de ataques terroristas era algo con lo que se tenía que convivir todos los días al inicio del ingreso de los estadounidenses, aunque Saladino indica que hasta el 2009 «había una paz muy bonita, no había mucho temor de salir a las calles«.  Generalmente, la gente de la comunidad internacional que vivía en Afganistán lo hacía en campamentos grandes de 50 y 100 casas.

«A partir de 2009 se empezó a complicar la situación de seguridad, los talibanes empezaron a presionar un poco más a Estados Unidos y la OTAN«, recuerda Saladino.

Sensación de derrota

«Yo regresé de allá hace 6 años, pero hace 10 años yo ya sabía que la OTAN y los americanos iban a ser derrotados. Hace cinco años se sabía pero nadie lo decía, nadie mencionaba que se había perdido la guerra en Afganistán, de que tarde o temprano los talibanes nuevamente iban a tomar el control del país», comenta Saladino.

Este boliviano de ascendencia árabe dice que los talibanes son gente sumamente aguerridaque si bien no poseen un armamento sofisticado, sí tienen un conocimiento muy grande del terreno y eso vale muchísimo cuando se trata de combatir y además que tienen una disciplina única. «Poco a poco fueron ganando terreno».

Asegura que Estados Unidos nunca pudo controlar el alto nivel de corrupción del gobierno afgano y de las organizaciones que trabajaban con las instituciones internacionales como Usaid y de otros países.

Para este boliviano de padre palestino y madre cruceña, los talibanes no han cambiado nada. «Esta es una nueva generación de talibanes, pero tienen la misma mentalidad de los predecesores«. Por eso no cree en las noticias donde se menciona que los talibanes no cobrarán venganza con la gente de Afganistán: «Yo creo que a la larga sí va a haber venganza, ya la está habiendo, están tratando de comportarse lo más que puedan por cuestiones políticas, tal vez no vaya a ser esa matanza indiscriminada como en el pasado, pero sí la habrá».

Conviviendo con el enemigo

Saladino señala que hace cinco años mucha gente había llegado de otros países a Afganistán se empezó a retirar, porque el acoso y las amenazas talibanes estaban creciendo. «Yo también recibí amenazas. Yo trabajaba, ayudaba mucho, conocí a los talibanes y los talibanes me querían y me respetaban, pero llegó un momento en que me dijeron ‘mi amigo, gracias por toda tu ayuda, pero ándate a tu casa o te vamos a matar’ No les hice mucho caso hasta que empezaron a matar a mi gente y pensé que si los mataban a ellos también me van a matar a mí y me retiré», comenta Saladino.

Los talibanes eran muy habilidosos, dice Saladino. «En nuestras empresas y proyectos habían talibanes infiltrados, pasaban información. Obviamente no era gente de barba con la Kalashnikov al lado. Era gente común enviada por los talibanes y ellos lo sabían todo».

«Tuve muchos encuentros con ellos, tampoco era que mataban al primero que veían. Respetaban nuestro trabajo porque también Afganistán era su país», dice Saladino.

Saladino recuerda que si bien había esa sensación de que Afganistán volvería a manos de los talibanes, ni el más pesimista creía que sería tan rápido.

«Para mí, y esta es una opinión muy personal, todo ha sido muy bien orquestado para que la etnia pastún (la más importante y numerosa de Afganistán, a la que pertenecen los talibanes) tome el control del país. El presidente que salió es pastún. Yo creo que él sí tenía conocimiento de todo y creo que él ha sido parte del plan para que los pastún tomen el control del país», apunta Saladino, y agrega que también faltó un liderazgo que llame a combatir al ejército afgano contra los talibanes. «¿Cómo puede ser que un país tan guerrero como Afganistán pierda su territorio sin pelear?», pregunta Saladino.

Para él, esto sucedió un poco por culpa de Estados Unidos. «Todos estos años los gringos peleaban y ponían los muertos, mientras entrenaban a un ejército nacional afgano que rara vez salía a pelear. Había mucho dinero en Afganistán y la gente se olvidó de pelear, hubo una nueva generación de jóvenes que nunca agarró un arma porque hubo paz durante 20 años», señala Saladino.

//El Deber

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