Zonas ‘parceladas’ por narcos y contrabandistas

Bolivia y Chile comparten 850 kilómetros de frontera. Gran parte de esa extensión se encuentra parcelada por narcotraficantes y contrabandistas, aunque hay rutas que son compartidas por las mismas mafias. En estos límites también aumentó el negocio de autopartes: las mafias desmantelan los vehículos robados en Chile y venden sus accesorios en diferentes puntos de Bolivia.

Desde Potosí pasan a Chile “mochileros” con droga. Es un recorrido riesgoso por el frío imperante en la zona. La meta es llegar a San Pedro de Atacama, en el lado chileno. De ahí, la droga es enviada a diferentes puntos de Chile. Los “mochileros” son reclutados en localidades del norte de Potosí. Les dan la droga y tienen que pasar a Chile por zonas inhóspitas. Cruzan a Ollague y de ahí pueden llegar a San Pedro de Atacama y en mejores casos hasta Calama.

Esta es la zona sur y está dominada por el narcotráfico, según un informe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn). Más arriba, están los contrabandistas, pero también comparten sus rutas con los narcos. Estas vías están en inmediaciones del salar de Coipasa, que es donde se realizan los intercambios de vehículos robados o clonados en Chile por droga purificada en Bolivia.

Al norte, por Pisiga, dominan los contrabandistas. En estas rutas pasan mercadería ilegal desde Chile en camiones, que por lo general son artefactos electrónicos, línea blanca, televisores, celulares de alta gama y vehículos.

Negocio de autopartes

Al municipio de Sabaya, en el departamento de Oruro, llegan vehículos de segunda mano, comprados en Chile, por algunas de las 112 rutas ilegales que fueron detectadas en la frontera con Bolivia. En esa localidad, a 45 kilómetros de los límites entre los dos países, se desmantelan los carros y se acopia las autopartes que luego son comercializadas, principalmente, en la ciudad de El Alto, pero también llegan a los mercados de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. También son desarmados motorizados que fueron robados en el vecino país.

Este es un negocio rentable y que perdura desde hace años. Un contrabandista adquiere el vehículo en Iquique en $us 1.500, luego lo introduce a Bolivia por rutas clandestinas invirtiendo no más de $us 200 por el recorrido y en Sabaya lo desmantela. Luego vende los repuestos y logra ganar hasta $us 4.000, cuatro veces más de lo que invirtió.

Sabaya es para la Aduana Nacional y el Gobierno una zona roja del comercio de mercadería ilícita. Esa posición no la tienen las autoridades del municipio fronterizo, que se esfuerzan por hacer ver a Sabaya como un poblado tranquilo y trabajador.

Este tipo de contrabandistas opera en la zona norte de la frontera con Chile. A comunas del vecino país, como Colchane, también llegan motorizados robados en el norte chileno. Para evitar su búsqueda, los contrabandistas los desmantelan y sus accesorios son vendidos en Bolivia. Una de las ferias donde más se exhibe este tipo de autopartes es la del barrio 16 de Julio, que se encuentra en la ciudad de El Alto.

//El Deber

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