Jimena sufrió abuso sexual y maltrato durante 18 meses

La Felcv aprehendió el viernes al padre de la niña, por violencia. Foto: Mujeres de Fuego.

Jimena (nombre convencional) de ocho años, no sólo soportó el  maltrato de parte de su padre, Óscar R, de 32 años, sino también fue víctima de abuso sexual desde hace año y medio en Capinota, Cochabamba. El acusado está con detención preventiva en el penal de San Pedro,  en Quillacollo.

“Hace dos años su mamá se fue a España y la niña -a través de un poder- se quedó con su abuela materna en la comunidad de Sarcobamba (del municipio de Capinota), pero lamentablemente la señora es de muy bajos recursos”, informó  la representante del Colectivo Mujeres de Fuego, Fátima Terrazas.

Relató que la abuela materna vive en un cuarto donde duermen 10 personas, “ya que ella aún tiene hijos pequeños” y por eso incluso a veces no tenían qué comer.

Debido a eso, el padre de Jimena, hace año y medio le quitó la custodia de la niña y se la llevó a su casa  en Capinota. “Desde entonces la vida de la pequeña se volvió un infierno”, indicó.

Resaltó que la pequeña fue maltratada física y psicológicamente desde esa fecha. “Los vecinos contaron que casi todos los días  era golpeada por la abuela paterna y su propio padre”, añadió Terrazas.

La abuela paterna tiene una chichería en su vivienda y  la pequeña estaba expuesta al acoso sexual de sus clientes.

De acuerdo con el testimonio del director de la escuela, donde la niña estudiaba, casi todas las noches la pequeña deambulaba en la calle hasta las 23:00 y por eso las maestras que vivían cerca se acercaban a ella para pedirle que entre a su casa.

Pero Jimena les contó que no quería entrar hasta que su papá se durmiera, ya que casi siempre estaba ebrio.

Ella les confesó que no quería entrar porque si su  papá la veía le tocaba sus partes íntimas. “No quiero que mi papá me vea de borracho porque me toca y me besa ahí”,  le dijo la pequeña, según contó  Terrazas.

La representante de Mujeres de Fuego se enteró de este caso, porque el 27 de septiembre, cerca de las 7:00, la llamaron para pedirle ayuda. El número era de España y eran la mamá y la  tía. Ellas le informaron de todo el maltrato que recibía Jimena y para corroborar la información le dieron el contacto de la unidad educativa. “Ya no sabíamos qué hacer con este caso, porque aunque fuimos a quejarnos a la Defensoría de la Niñez, nunca hizo nada”, les confirmó el director.

La autoridad del establecimiento contó que desde que ingresó al colegio -este año- siempre vio a la niña desarreglada, sucia, con hambre e incluso a veces hasta se dormía en el pupitre. En esa localidad se  pasan clases presenciales.

“Casi todos los días (Jimena) llegaba con marcas  por los golpes que recibía de su papá y abuela”, les contó el  director.

Incluso la niña fue quemada dos veces, una con carbón y la otra con agua hervida porque no podía cocinar .

La semana pasada, la niña no quería ayudar a cosechar beterraga y por eso su papá la golpeó  con chicote. “Su espalda está llena de marcas que le dejó el quimsacharani; es más,  le dio tan fuerte que hasta le dejó aberturas en la piel”, sostuvo Terrazas

Página Siete informó ayer que Jimena  fue rescatada por personal de la Fuerza Especial de Lucha  Contra la Violencia (Felcv) de Cochabamba y que la niña tenía nueve  días de impedimento. Su padre fue aprehendido.

Terrazas indicó que la agresión fue tan fuerte que la niña no podía pararse  ni caminar y aclaró que el médico forense la valoró el 1 de octubre, cuatro días después de la agresión, debido a que la directora de la  Defensoría de la Niñez no actuó oportunamente, pese a que el director, los maestros y la junta escolar denunciaron el maltrato.

Sin embargo, en esta última ocasión  amenazaron a la directora de la Defensoría con  que iban a llamar a la prensa. Por eso el Colectivo solicitará hoy al municipio su destitución por negligencia. La niña fue llevada a un hogar del Colectivo. En tanto, el  padre fue acusado por violencia familiar, abuso sexual y violación,   y el juez dispuso su detención en el penal de  Quillacollo.

//Pagina Siete

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