Karla Revollo, en una lista internacional de desinformantes covid

Karla Revollo,  periodista y promotora del uso del dióxido de cloro,  fue incluida  a una lista latinoamericana de desinformantes en la pandemia. El portal Salud con lupa agregó a la conductora después de  detectar  que dio datos cuestionables en al menos tres temas relacionados a la Covid-19: falsas terapias, movimiento antivacunas y proceso de inmunización.

Salud con lupa y la red Latam Chequea reúnen fichas de personas que divulgan sistemáticamente información falsa sobre la pandemia en el espacio público, explica el portal que publica la lista que incluye a Revollo.

El apartado dedicado a la conductora boliviana indica: “Karla Revollo es actualmente la directora de comunicación de la Coalición Mundial Salud y Vida (Comusav), una organización que promueve principalmente el uso del dióxido de cloro para enfrentar a la Covid-19”.

La plataforma recalca que a la fecha no se ha comprobado que el dióxido de cloro “contribuya en la mejora de esta enfermedad, pero sí de su peligro”.

Revollo también  fue agregada en la lista  por afirmar que las vacunas no son seguras . “Esta afirmación no tiene ningún sustento. Los estudios sobre la efectividad de las vacunas contra la Covid-19 han confirmado que reducen el riesgo de hospitalización y muerte”, destaca Verdad con lupa.

En julio de este año salió a luz que  la “periodista en salud” se vacunó contra la Covid-19. Consultada sobre ello, Revollo indicó entonces: “No voy a hablar del tema. Es decir, siempre van a tratar de desvirtuar el propósito y desviar la atención. Quien quiera distraerse se va a distraer y quien quiera mantenerse claro, se mantendrá claro”.

Revollo es conocida por su programa  Elige sentirte bien, en el que impulsa el uso del dióxido de cloro, para tratar varias afecciones, entre ellas la covid. Este compuesto es cuestionado por médicos que advierten sobre efectos adversos del químico.

La lista de desinformantes de Salud con lupa incluye a  45 personas de 13 países “que tienen en común el manejo irresponsable de los datos, la desconfianza hacia el consenso científico y, con frecuencia, una visión conspiranoica de la realidad”.

//Pagina Siete

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