Analistas ven un inesperado y prematuro desgaste del Gobierno de Arce

Un año después de haber ganado las elecciones con un 55 %, el gobierno del MAS y el presidente Luis Arce han sufrido un inesperado y prematuro desgaste a causa, según analistas, de una pulsión por querer controlarlo todo aprobando medidas que han desatado conflictos hasta con sectores afines al oficialismo y que incluso son vistos como un «pequeño 2019».

Las reflexiones fueron planteadas en un conversatorio celebrado por la Agencia de Noticias Fides (ANF) la semana pasada, el 10 de noviembre, y moderado por su director, Sergio Montes S.J., con la participación del abogado y analista Carlos Hugo Molina, la socióloga y analista política María Teresa Zegada, el intelectual indianista Pedro Portugal, las sociólogas Gabriela Canedo y Claudia Condori y su colega Saúl Flores.

El conversatorio se realizó antes del anuncio realizado por Arce de que se abrogará la denominada «Ley Madre» de Estrategia y Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y el Financiamiento del Terrorismo, pero analiza la situación interna del MAS y sus perspectivas, y al mismo tiempo el rol de los sectores afines y de una oposición afectada por la falta de liderazgos.

Molina afirmó que si Arce hubiera leído bien el momento histórico que le tocó al asumir la Presidencia en 2020, hubiese apostado por la pacificación, la reconciliación, la salud y la economía, «pero la persecución y los ajustes de cuentas» con la oposición han disminuido el impacto de lo hecho ante la pandemia y dejado en la «incertidumbre» a la economía.

«Nadie esperaba una descomposición tan rápida», dijo Molina, pero aclaró que esto no significa que vaya a haber una ruptura del mandato de Arce, al que le quedan cuatro años de gestión.

Las protestas contra la «Ley Madre» aglutinaron a los gremialistas, cooperativas mineras y transportistas, entre otros sectores afines al MAS, además de instituciones cívicas, universitarias y políticas opositoras, que denuncian atentados contra la democracia.

«Creo que vamos hacia una anomia y ésta puede generar niveles de confrontación realmente complicados y en mayor grado», advirtió Molina sobre la posibilidad de llegar a un conflicto caótico y generalizado. Las protestas han sido particularmente intensas en Santa Cruz.

Zegada: «Hay una pulsión por retomar el control del país»

A su turno, Zegada subrayó que desde el MAS hay una «pulsión por retomar el control del país», pero que, a su juicio, se puede leer como el reflejo de una «fragilidad» interna y la crisis de su proyecto de poder, aunque tiene la consecuencia de un mayor uso de la fuerza y de recursos para «cooptar parlamentarios de la oposición» y dividir organizaciones sociales.

«La aprobación de esta ley no es solamente una manera de transparentar y poner al país en una situación internacional de lucha contra la corrupción. Sabemos que también es una manera de arremeter contra ciertas voces disidentes», sostuvo la politóloga.

También recordó que Evo Morales ha advertido que como partido no se volverán a equivocar en alusión a permitir un desborde de protestas como las del 2019 que le costaron el poder a él.

Para la analista, lo verdaderamente novedoso en la coyuntura actual es que sectores populares como los gremialistas, que tradicionalmente son parte de la base popular del MAS.

Con las protestas de ese sector y el de los cooperativistas, según la analista, se cae el discurso del MAS en sentido de que la «derecha conservadora está conspirando contra el Gobierno», si bien Portugal subrayó que estas organizaciones realmente no tienen «conciencia política».

Portugal reconoció que los liderazgos regionales de Santa Cruz con su proyecto económico y Potosí con su visión política del federalismo han logrado movilizar a la gente, al contrario de lo que ocurre en La Paz donde hubo algunas marchas, pero no hubo huelga.

Según el analista, los liderazgos opositores en La Paz «están totalmente agotados» porque no tienen propuestas y la clase media paceña sigue unos modelos culturales diferentes porque es «vegana, es medioambientalista, está por el aborto, por los derechos de los canes» que «son copias pervertidas de maneras de vivir en occidente» y no reflejarían una realidad general.

A su juicio, «hay que dar cristiana sepultura a la elite criolla porque se han aplazado, no sirven para nada, salvo para parasitar y reclamar un poder que no son capaces de articular».

«Otra vez estamos en un hilo. Si no se resuelve estos problemas adecuadamente, creo que va a haber una explosión», advirtió.

Analistas temen camino al «abismo» o a la «guerra civil»

La socióloga Condori destacó que el país camina hacia un «abismo» por culpa del racismo y la discriminación, por la falta de atención a las demandas de desarrollo de las regiones y a sectores como los comerciantes en un país con una informalidad del 80 %, y que se han convertido en un actor principal del conflicto, pero no con aspiraciones políticas.

Su colega Canedo dijo que con solo un año de gestión de Arce ya se presenta «un pequeño 2019» lo que reflejaría que, al margen del triunfo del MAS en 2020 con un 55 %, hay muchos temas «que no se han resuelto» y «algo ha explotado en Bolivia» y ha vuelto la polarización con el peligro de una confrontación regional con base en discursos esencialistas sobre la identidad.

Expresó su temor de que en ese contexto se busque dirimir el conflicto con el triunfo «del más fuerte» con la posibilidad de un enfrentamiento armado entre civiles, ya que si los grupos aymaras hablan de «guerra civil», los grupos de poder de Santa Cruz podrían responder en los mismos términos: «si quieren bala, a bala nos iremos en las calles».

En su intervención, el sociólogo aymara Flores dijo que la bochornosa sesión protagonizada por opositores y oficialistas en la que Luis Arce presentó el informe de su gestión es una muestra del «desgaste» de su gobierno y de la imagen del mismo mandatario al que consideró un «presidente que es simplemente un títere del Movimiento al Socialismo».

Agregó que ve «un presidente inexperto que hace algunas cosas y luego se retracta», y que, a su juicio, no tiene un grupo intelectual que construya su discurso porque en esa sesión repitió más de medio centenar de veces la frase «gobierno de facto» para referirse a Jeanine Añez.

A su juicio, hay un grupo duro en el MAS que «está conspirando contra el propio Arce» porque se trató de un «candidato improvisado» y ve muy probable que se dé el retorno al gobierno de la «vieja escuela que estaba con Evo Morales», y después del mismo exmandatario, en una situación de conflicto en la que «los únicos perjudicados somos los bolivianos», concluyó.

//ANF

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