Dolor y luto: historias de ocho vidas apagadas por feminicidios en Cochabamba

Guillermina, Karent, Jhovana, María, Laura Daniela y Jhenny, seis de las ocho víctimas de feminicidio en Cochabamba. CORTESÍA

Los feminicidios de Guillermina, en Sacaba; Damiana, en Colomi; María, en Shinahota; Jhenny, en Quillacollo y Karent, Jhovana, Demetria y Laura Daniela, en Cercado, conmocionaron y generaron condenas en redes sociales.

Las voces de esas ocho mujeres, de entre 20 y 69 años, fueron silenciadas en Cochabamba. Casi todas murieron a manos de su esposos, concubinos, enamorados, exparejas o padres de sus hijos. Sus asesinatos fueron reportados entre el 1 de enero y el 17 de mayo de este 2022.

En promedio, cada 17 días y tres horas una mujer es victimada en Cochabamba por un hombre que le arrebata sus sueños y, en muchos casos, deja huérfanos de madre. Los ocho asesinatos de mujeres –en lo que va del año- ya han dejado 16 menores de edad en la orfandad. 11 niños quedaron al cuidado de abuelos, tíos u otros familiares y cinco hermanitos se encuentran en un centro de acogida.

Una “alarma” se ha activado en la población debido a que los feminicidios se han estado presentado con mayor frecuencia en los últimos dos meses. Solo en lo que va de mayo encontraron los cuerpos sin vida de tres mujeres. Dos casos se descubrieron en abril, uno en marzo y otros dos en enero.

Otra situación que preocupa es que las mujeres están siendo asesinadas cada vez con más saña. Los feminicidas buscan causarles más dolor y sufrimiento a sus víctimas antes de su muerte. Cinco hombres ya fueron declarados culpables y recibieron la pena máxima, de 30 años de cárcel sin derecho a indulto, a cumplirse en el penal de El Abra, mientras los otros tres se encuentran con detención preventiva.

1. Su desaparición es la antesala de su feminicidio. Guillermina Canaviri N. salió de su casa el 18 de agosto de 2021 rumbo a Yapacaní, Santa Cruz, pero sus restos óseos calcinados y enterrados fueron encontrados el 22 de enero de este año cerca de una laguna de la comunidad Arauco Alto de Sacaba.

La mujer, de 48 años, era comerciante de frutas. Su chofer Evaristo Huanca Arispe, de 33 años, se convirtió en su verdugo. Su intención era desaparecer el cuerpo de Guillermina y que nunca se descubra el crimen, pero las pruebas lo apuntaban como el autor. El pasado 5 de mayo, la Justicia lo declaró culpable y lo condenó a 30 años de cárcel, sin derecho a indulto, en El Abra.

La familia de Guillermina vivió angustiada por su desaparición cinco meses. El pasado 22 de enero, Evaristo amplió su declaración y pretendía hacer creer a todos que la comerciante se resbaló y murió accidentalmente cerca de una laguna. El chofer llevó a los investigadores hasta el sitio donde ocurrió el hecho y, en ese lugar, encontraron los restos óseos quemados y enterrados.

2. Damiana López H. es recordada como una mujer trabajadora y dispuesta a realizar cualquier esfuerzo para sacar adelante a sus cuatro hijos (de 14, 13 y 6 años, y un bebé que ahora tiene unos siete meses).

La mujer, de 34 años, fue asesinada el 29 de enero por su esposo Pedro Muñoz Peña en una cabaña que cuidaban y que estaba ubicada en el Sindicato Salto B distante a unos dos kilómetros de su domicilio en Colomi.

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El día del crimen, Pedro, de 34 años, se dirigió con su esposa a la cabaña para realizar la limpieza porque llegaría una persona de afuera. Después de una discusión, el autor la golpeó, estranguló y luego la colgó de un árbol para que todos piensen que ella se quitó la vida.

El feminicida volvió a su casa y se mostró preocupado por la desaparición de la madre de sus hijos y fingió buscarla. Al día siguiente, los familiares y vecinos recorrieron varias zonas y la encontraron muerta. La autopsia reveló que Damiana fue asesinada y su esposo, al verse acorralado, admitió el crimen y recibió la pena máxima, de 30 años de presidio, en El Abra.

Los hijos de la víctima se quedaron al cuidado de una tía materna debido a que los abuelos, padres de Damiana, tienen 84 y 85 años.

3. Karent Fernández M. era comerciante y también trabajaba en una guardería como educadora. Roberto Fernández Yavira, su expareja y padre de su hija (de cuatro años), la mató con 21 puñaladas la madrugada del 5 de marzo en su vivienda ubicada en la zona Primero de Mayo, al sur de la ciudad de Cochabamba.

Según sus familiares, la joven, de 29 años, decidió alejarse de Roberto, de 27 años, porque él era violento. Dos años antes de su muerte, el padre de su hija ya le había apuñalado en la espalda y, aunque ella denunció, el caso no avanzó.

Roberto admitió haber matado a la madre de su hija y, en una audiencia de procedimiento abreviado, la Justicia lo sentenció el 7 de marzo a 30 años de presidio, sin derecho a indulto, en El Abra.

4. Jhovana Chávez C. era una mujer luchadora y trabajadora. Ella vendía golosinas frente al colegio donde estudiaban sus hijos y estaba pendiente de ellos en todo momento.

La mujer fue victimada por su concubino Ángel Beltrán Sandoval. La noche del 23 de abril, Jhovana recibió tres golpes contundentes en la cabeza con un palo de picota, mientras ella escuchaba música recostada en la habitación matrimonial de su domicilio ubicado en Alto Arrumani, en la zona de K’ara K’ara. Según las investigaciones, su verdugo la sorprendió y no le dio tiempo siquiera de pedir ayuda.

Ángel mató a la madre de sus hijos y luego quiso quitarse la vida realizándose cortes en el brazo, pero al no lograr su cometido se dirigió en taxi a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) donde confesó el delito. Se sometió a juicio abreviado y recibió el 25 de abril condena de 30 años de cárcel en El Abra.

La pareja, ambos de 33 años, vivían con cinco hijos. Uno de 14 años, del primer matrimonio de Jhovana, dos niñas de 12 y 10 años de Ángel, de una primera relación también, y dos niños varones de 8 y 6 años, hijos de Ángel y Jhovana. Ella crió a las hijas de su pareja como suyas. Los cinco menores de edad se encuentran en una casa de acogida.

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5. Demetria T.S. era profesora jubilada. Su esposo Jesús Freddy M.Z. le quitó la vida a sus 69 años la noche del 25 de abril en una casa de la zona sur de Cochabamba.

La madrugada del 26 de abril, la Policía realizó el levantamiento legal del cuerpo de la víctima. Su esposo, de 71 años, intentó acabar con su vida y se causó cortes en el cuello y muñecas. Luego, buscó a uno de sus cuatro hijos, todos adultos, para decirle que su mamá no estaba en el inmueble, pero cuando bajó encontró a su madre ya sin signos vitales. La autopsia reveló que la mujer fue asfixiada con un lazo.

Jesús, también profesor jubilado, recibió el 27 de abril detención preventiva por un mes en El Abra, mientras seguían las investigaciones.

6. María Soliz A., madre de dos niños, estuvo desaparecida hasta el 4 de mayo. Su concubino Carlos Quispe Ch., de 29 años, fingió buscarla, pero al verse acorralado confesó que la mató y dirigió a los comunarios hasta el chaco (terreno agrícola) donde la enterró en Shinahota, Trópico de Cochabamba.

El 21 de marzo, Carlos llevó con engaños a María al monte, distante a unos cuatro kilómetros de su casa, donde le quitó la vida y la sepultó cerca de un río. El 12 de abril, el concubino y hermano de la víctima reportaron la desaparición. Carlos decía que su pareja viajó a Potosí para ver a su madre que se encontraba enferma y que había llevado 38 mil bolivianos para que reciba atención médica, pero nunca llegó a ese destino.

La familia de María comenzó a sospechar de Carlos porque se contradecía en sus testimonios. El 4 de mayo, los dirigentes de la Central 12 de Agosto interceptaron a Quispe y le hicieron varias preguntas. Él terminó confesando que mató a su pareja y la necropsia confirmó que la víctima fue asfixiada.

Desde el 6 de mayo, Carlos se encuentra con detención preventiva en la cárcel de El Abra. La familia de la víctima y los vecinos, quienes ya lo expulsaron de la comunidad, exigen que sea sentenciado con la pena máxima.

7. Laura Daniela Corrales B., de 32 años, fue asesinada con 14 puñaladas la noche del 5 de mayo en inmediaciones del circuito de la laguna Alalay. A su verdugo de iniciales A.F.S., de 17 años, lo conoció unos dos meses antes. Comenzó una relación, sin saber que era menor de edad, y notó actitudes violentas en él y, por ese motivo, lo echó de la habitación que alquilaba en Cochabamba. El adolescente no aceptó su decisión y la citó o llevó a la laguna donde la mató con varias puñaladas y luego huyó a Santa Cruz donde fue capturado la tarde del 6 de mayo cerca de la avenida Leonardo Da Vinci.

El imputado fue enviado el 7 de mayo con detención preventiva, por 45 días, al Centro de Reintegración Social Cometa. Por ser menor de edad podría ser condenado máximo a seis años de cárcel, pero los dolientes exigen que el feminicida que dejó huérfanos a dos niños (de 12 y 5 años) sea procesado como adulto y reciba 30 años de cárcel.

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El cuerpo de Laura fue trasladado en un vuelo a Santa Cruz. Sus seres queridos la despidieron en esa ciudad.

8. Jhenny Villa L. tenía una broasteria y mantenía sola a sus dos hijos. Una niña, de cinco años, y un niño, de tres años, quedaron huérfanos de madre, mientras su padre condenado por feminicidio pasará los próximos 30 años en la cárcel de El Abra.

La madrugada del 17 de mayo, un domicilio de la comunidad de Ironcollo fue escenario de un feminicidio. Jhenny, la joven que iba a cumplir 21 años el próximo 5 de junio fue asesinada con 13 puñaladas que le asestó su esposo Sergio Erick Huallpa Quispe, de 29 años, quien confesó haber acabado con la vida de la madre de sus hijos. A su hija mayor le causó un daño emocional porque fue “testigo” del asesinato de su madre.

Jhenny estaba decidida a divorciarse porque Sergio Erick la agredía físicamente desde que ella tenía 15 años. Su esposo le golpeó en el rostro y le causó daños en la nariz unas dos semanas antes del crimen y, desde entonces, ya no estaban viviendo juntos.

Sergio fue a buscarla a la casa que alquilaban en Ironcollo. Le quitó la vida con saña e intentó huir en su bicicleta, pero el dueño del inmueble lo golpeó y encerró en el cuarto donde estaba su esposa ya sin signos vitales, mientras aguardaba la llegada de la Policía. El autor se sometió a procedimiento abreviado y recibió el 18 de mayo 30 años de cárcel, sin derecho a indulto, en El Abra.

En 2021, se reportó nueve feminicidios en el mismo período, pero la gestión cerró con 15 víctimas asesinadas en Cochabamba.

//Opinion

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